Publicaciones de Estudiantes


Autor: Cesareo Martin Corral Echeverria
Titulo:
ANALISIS DE VENTAS Y PROMOCIONES DE ARTICULOS DE ALIMENTACION EN ESTABLECIMIENTOS DE MENUDEO
Area:
Administración
Pais:
Perfil:
Programa:
Maestria en Administración de Negocios
Available for Download: Yes


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  Capítulo I

1. INTRODUCCION

1. Planteamiento del problema: estado de la cuestión.
El uso de las promociones de ventas como herramienta de marketing ha ido
adquiriendo gran importancia a lo largo de los últimos años, y en concreto las
promociones de ventas dirigidas a los consumidores son las más numerosas. Las
promociones de ventas se definen como "un conjunto de actividades de corta duraci n,
dirigidas a los intermediarios, vendedores o consumidores, que mediante incentivos
económicos o materiales, o la realización de actividades específicas, tratan de estimular
la demanda a corto plazo o aumentar la eficacia de los vendedores o
intermediarios"(Santesmases, 1996).
Cuando la promoción de ventas se dirige a los consumidores finales se pretende
estimular la demanda a corto plazo, tanto mediante la intensificación de las compras de
los clientes actuales, como a través de la captación de nuevos compradores.
El fuerte incremento en el uso de las promociones de ventas, la necesidad de
estudiarlas y valorarlas para tomar decisiones acertadas, junto con las nuevas
posibilidades de investigación que ofrece el desarrollo de nuevas tecnologías han
llevado a considerar muy oportuno centrar el tema de la presente tesis en el análisis de
la actividad promocional y su efecto sobre las ventas en los establecimientos detallistas.
Simplemente un recorrido por una gran superficie basta para comprobar cómo las
promociones se han convertido en un elemento básico de apoyo para la venta como
fórmula de relación con el consumidor. Sin duda alguna el hecho de que las relaciones
entre fabricantes y distribuidores hayan evolucionado fuertemente es uno de los factores
que han propiciado el desarrollo de las mismas. Las mayores posibilidades de diálogo,
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cooperación e innovación del marketing están en el merchandisig1, que incluye entre
otros elementos las promociones. Desde este supuesto Raju (1992) llevó a cabo un
trabajo relacionando las variaciones de las ventas de toda una categoría de producto con
la actividad promocional desarrollada por esa categoría. Este enfoque es muy
importante para el detallista porque sus ingresos están más relacionados con las ventas
de toda una categoría que con las ventas de una sola marca. Por tanto no es de extrañar
la afirmaci n de Schultz (1990): "el detallista del futuro estará más cercano a realizar
solo las promociones que impliquen un incremento de las ventas de una categoría".
Los gastos en promoción se han incrementado sensiblemente en los últimos años,
produciéndose una transferencia de la inversión en publicidad hacia la promoción de
ventas (Strang,1976; Walters y Rockey, 1988; Lal, 1990; Gonzalez, 1995; Cruz, 1996;
Dooley,1997). En un interesantísimo libro sobre la batalla en el punto de venta y las
tácticas de distribuidores y fabricantes el matrimonio Corstjens (1996) ahonda en esta
realidad proporcionando datos de los gastos en publicidad frente a gastos promocionales
para compañías estadounidenses de alimentos. Según Ruiz Argüello (1996) en Mexico
el presupuesto dedicado a acciones promocionales es del 60% frente al 40% destinado a
publicidad. Huerta (1997) indica un crecimiento de un 20% en los presupuestos de
promociones en 1996 en nuestro pais. Según Cook (1997) al menos el 15% del volumen
de negocio de las empresas de alimentación se destina a las promociones en Estados
Unidos. Un autor que muestra cierta alarma por esta situación es Hallberg (1997) que
llega a afirmar: "Ha llegado el momento de que suene una alarma para advertir a los
fabricantes lo que va a suceder a sus marcas si gastan tanto en "ofertas" que no queda
dinero para la publicidad destinada a reforzar su marca".
En esta línea de señalar la importancia de las promociones se mueve el trabajo
realizado por Gil, Molla y Berenguer (1997) en el que analizan el factor imagen de un
establecimiento comercial y su incidencia sobre la selección del punto de venta
incluyendo como uno de los elementos a analizar la categoría "promoci n".
Una de las causas del fenómeno del incremento de las promociones
es el desplazamiento del poder desde los fabricantes a los mayoristas y detallistas, que
da lugar a un auge en la promoción de ventas en los puntos de distribución.
Actualmente un fabricante de productos de gran consumo no puede desinteresarse del
punto de venta (Masson y Wellhoff, 1991). Como sostienen Murry y Heide (1998) en

1 Término inglés que se utiliza para designar el conjunto de actividades llevadas a cabo por los detallistas
y fabricantes para estimular la compra del producto en el punto de venta.
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las relaciones fabricante-detallista el primero pretende conseguir acuerdos del segundo
para que colabore en acciones promocionales en el punto de venta. Estos mismos
autores aportan un dato muy significativo que destacan en su artículo: el 74% de los
detallistas en Estados Unidos están de acuerdo en que las promociones incrementan la
rentabilidad de los establecimientos.
Uno de los primeros estudios que identificaron los factores que favorecen el
incremento de las promociones es de Strang (1976) el cual los divide en factores
internos y factores externos al fabricante:
Factores internos:
1.
Actividad más aceptada por las empresas.
2.
Los ejecutivos están más cualificados.
3.
Los product manager buscan resultados a corto plazo.
Factores externos:
1.
Incremento considerable del número de marcas.
2.
La competencia utiliza cada vez más las promociones en su estrategia.
3.
La incertidumbre económica persigue resultados a corto plazo.
4.
La presión de la distribución sobre los fabricantes ha crecido.
En este mismo estudio su autor ya denunciaba la falta de investigaciones que
permitan a los directivos tomar decisiones relacionadas con las promociones.
Transcurridas dos décadas Cansino (1996) insiste en la misma idea de la prácticamente
inexistencia de estudios sobre la eficacia de las promociones. El tema no ha recibido en
la literatura del marketing la atención merecida, posiblemente por la dificultad de
obtención de los datos adecuados para su análisis.
La promoción de ventas dirigida a los consumidores se perfila como una de las
herramientas de marketing con mayor futuro. En Mexico comenzó a utilizarse con
cierto retraso respecto a otros países, pero su evolución ha sido tan rápida que está a la
altura de otros mercados más experimentados (Ruiz Argüello, 1996). A pesar de ello
son escasos los estudios que se han dedicado a este tema, entre otras cosas debido a las
limitaciones que la investigación de mercados tenía para obtener datos suficientemente
operativos sobre este aspecto. Esta situación ha ido cambiando al contar con nuevas y
potentes herramientas.
Las innovaciones tecnológicas han ido llegando a todos los sectores económicos,
y en el sector de la distribución comercial apareció un invento revolucionario que
simplifica muchas de las actividades relacionadas con la gestión del punto de venta. El
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elemento innovador al que nos referimos es el escáner que, a través de la identificación
de los productos en base a su código de barras, aporta innumerables ventajas, entre las
que se puede destacar la importante fuente de información para la investigación de
mercados acortando los tiempos para su obtención.
El escáner puede ser definido como el instrumento electrónico que realiza la
lectura especial de una serie de barras de distintos grosores que identifican la
codificación de los productos y facilita el registro y cobro de la venta y gestión de los
inventarios (Santesmases, 1996 y Díez de Castro, 1997).
Debido a la continua profesionalización de la distribución española el nivel de
exigencia de los responsables de las distintas parcelas del negocio es cada vez mayor.
La utilización de la información del mercado (que antes no se demandaba y ahora se
necesita y se aprecia de forma explícita) y la aplicación de los procedimientos
tecnológicos citados implica un nivel de preparación muy superior al que ofrecían los
comerciantes tradicionales. La utilización de datos de escáner permitirá la gestión del
negocio en las áreas de surtido, promociones y merchandising en general (Esponza,
1997).
El propio Ministerio de Economía y Hacienda, en su informe sobre la distribución
comercial en Mexico de 1996, afirma que la codificación y la lectura óptica de los
productos de gran consumo se ha convertido en uno de los ejes fundamentales en la
innovación tecnológica en el comercio. Señala como el sistema de codificación más
utilizado es el denominado "C digo de barras" , basado en el sistema internacional
EAN2 , desarrollado para identificar automáticamente artículos cualquiera que sea su
origen o destino. En cada artículo se introduce el número de país, el código del
fabricante del producto, el de identificación del producto y un dígito de control. Los
códigos particularizados los asigna en nuestro país la Asociación Española de
Codificación Comercial (AECOC).
Vilallonga (1996), como profunda conocedora del tema al ser responsable de
Merchandising y Estudios de AECOC, señala tres ventajas fundamentales en la lectura
óptica:
1. Mejor conocimiento del cliente.
2. Mejor gestión de la cadena logística.
3. Mejores bases para la negociación proveedor- detallista.

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En estos últimos años son varios los autores que en sus escritos y trabajos aluden
a la importancia de los códigos de barras, los lectores ópticos y la posibilidad de
disponer de datos escáner: Esteller (1995), Izard (1995), Casares y Rebollo (1996),
Miquel y otros (1996), Román (1996), Melle (1996), Sainz de Vicuña (1996), Serrano
(1997), Amable (1997), Hallberg (1997) y Pascual (1998).
Esta tesis, siguiendo estas tendencias, pretende ayudar a conocer las recientes
posibilidades de manejar datos escáner. Si repasamos la historia hay que comenzar
hablando del desarrollo de la codificación de los productos. Desde 1972 paralelamente
al desarrollo del sistema GENCOD en Francia, del sistema EAN (European Article
Number) en Europa y del sistema UPC (Universal Product Code) en Estados Unidos, se
desarrolla una transcripción informática universal de los códigos numéricos: el código
de barras (Mouton, 1993). El primer escáner se implantó en la cadena de supermercados
Marsh's, en un pueblo del estado de Ohio para leer c digos UPC (Izard, 1997). En
Europa hace ya más de 20 años desde que el grupo sueco Spectra Phydics instalara en
un supermercado el primer lector de código de barras (Díez de Castro y otros, 1997). La
evolución de éste hasta nuestros días ha sido rápida y profunda. En nuestro país la
implantación de cajas de salida con escáner, aunque más tardía, también creció día a
día, al igual que la utilización de los datos procedentes de los mismos.
La evolución de la implantación del escáner en nuestro país según fuentes de
AECOC fue la siguiente:

Año
1987 1988 1989 1990
1991
1992
1993
1994 1995

422
912
1.603 2.974
4.653
6.049
7.017
9.030 10.878
establecimientos
Nº de escáners
1.535 5.231 9.518 16.199
20.770
27.513
39.084
43.006 47.554

En ese último año de 1995 según Vilallonga (1996) el 100% de los
hipermercados y el 76% de los supermercados utilizaban los datos escáner en su
gestión.
Ya en 1994 A.C.Nielsen Mexico, viendo el importante nivel de penetración de
escáner en los establecimientos de libreservicio, decidió desarrollar un proyecto para
comenzar 1995 ofreciendo datos de su panel de detallistas en entorno escáner, lo cual
vendría a suponer una revolución en la investigación de mercados de nuestro país. Para

2 European Artical Number.
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llevar a cabo este proyecto no solo era necesario que el número de establecimientos con
escáner fuera elevado, sino que en éstos se realizara un porcentaje importante del total
de las ventas. Según A.C.Nielsen la evolución de la cobertura, es decir, del porcentaje
de ventas en valor realizado en estos establecimientos fue la siguiente:

Año
1990 1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
"ACV" 36% 43%
40%
47%
64%
67%
69%
71%

Analizando la evolución de estos datos se entiende que, ante el salto registrado en
1994, A.C.Nielsen decidiera el lanzamiento del panel de detallistas en entorno escáner.
Los primeros datos estuvieron en enero de 1995, cuando el universo de establecimientos
detallistas representado con esta herramienta concentraba el 67% de la facturación.
Desde ese momento en nuestro país, pero con anterioridad en Estados Unidos, la
aparición del panel de detallistas con metodología escáner impactó a estudiosos y
expertos que mencionan en sus escritos la importancia y potencial de una herramientas
de tales características. Abe (1991) es de los pioneros y señaló que para poder realizar
buenas estimaciones son necesarias grandes muestras y este problema queda resuelto
con las grandes bases de datos escáner. Penford (1994) señala el panel de detallistas en
entorno escáner como la tecnología que permite el seguimiento de las acciones
promocionales. Ese mismo año Eskin (1994) aporta datos en los que compara la
bondad de los datos escáner con otras alternativas. Transcurridos cuatro años desde su
primera aportación, Abe (1995) subraya la potencia de la tecnología escáner cuando
estudia el fenómeno de la elección de marca utilizando este panel de detallistas. La
primera aportación en nuestro país es un trabajo de Braña, Varela y Rial (1995) que
citan esta herramienta como una posibilidad para la medida de la eficacia de las
promociones de ventas. En ese mismo año Rodríguez (1995) alude a la revolución que
supone el panel de detallista con metodología escáner indicando que conlleva amplios
procesos de formación y cambios estructurales en las compañías. Corstjens (1996) lo
menciona como una herramienta básica en las tácticas para distribuidores y fabricantes:
"la lucha enconada que entablan los minoristas en modo alguno es tosca, pues con la
masa de datos de que ahora se dispone gracias a los datos escáner, las técnicas
promocionales son muy sofisticadas".
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Nueno y otros autores (1996) consideran a A.C.Nielsen, S.A. entre las empresas
con más futuro destacando que "el entorno escáner ofrece la posibilidad de recabar
información en áreas con mucho futuro que hasta ahora estaban vedadas al tradicional
panel de detallistas, tales como las promociones, el apoyo de los productos en la tienda,
la gesti n de espacios, la gesti n por categorías o el efecto publicitario". En ese mismo
año Luyten y Nistal (1996) proponen esta herramienta para medir la eficacia de las
acciones promocionales. Cook (1997) afirma que A.C.Nielsen es una empresa que tiene
experiencia a la hora de trabajar con clientes para evaluar acciones promocionales. En
esta línea Adams (1997) dice que los datos escáner y las técnicas de modelización
permiten conseguir cierta tranquilidad para los fabricantes al permitirles separar los
costes de los beneficios en todas y cada una de las promociones realizadas. García
Fuentes (1997) menciona la importancia del panel de detallistas en entorno escáner
como herramienta de investigación de mercados.
A modo de resumen de todo lo expuesto en este apartado sobre el estado de la
cuestión, se pueden señalar la concatenación de los siguientes hechos:
1. Incremento del uso de las promociones como herramienta de marketing.
2. Necesidad de estudiarlas para tomar decisiones, siendo escasos los estudios al
respecto.
3. Aparición de nuevas tecnologías que permiten la codificación de los
productos.
4. Lanzamiento al mercado del panel de detallistas en entorno escáner que
proporciona nuevas variables de análisis de las promociones.
Por todo lo expuesto ha parecido adecuado centrar el tema del presente trabajo en
el análisis de la actividad promocional en los puntos de venta aprovechando las nuevas
posibilidades que ofrece el panel de detallistas con metodología escáner.

2. Objetivo de la investigación.

Esta tesis estudia la actividad de las promociones de ventas de productos de
alimentación dirigidas a los consumidores en los establecimientos detallistas en
régimen de libreservicio y equipados con cajas de salida con escáner.
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Desde un enfoque muy particular y no estudiado en Mexico hasta la fecha, se
analiza el efecto de las promociones de productos de gran consumo del sector de
alimentación con una perspectiva global.
El propósito es identificar la importancia de estas promociones en Mexico, las
ventas realizadas en promoción, los tipos de promociones, evaluar la efectividad de las
mismas, su impacto sobre las ventas incrementales que generan y las diferencias de
resultados de los distintos tipos de promociones en las diferentes clases de producto.
Se analizan, desde este enfoque mencionado, las ventas de diferentes sectores
alimentarios y de las clases de producto realizadas en presencia de promociones en
Mexico, tanto en valor como en volumen, y examinando las posibles diferencias por
áreas geográficas y por tipos de tienda. Completando las variables descriptivas de la
actividad promocional se estudian la proporción de referencias afectadas por las
promociones, así como la intensidad de distribución que alcanzan. El análisis de los
tipos de promociones más utilizados, la elasticidad de las mismas y las ventas
incrementales que originan se realiza tanto a nivel total Mexico como diferenciando por
tamaño de los establecimientos.
El resultado es un conjunto de comportamientos diferenciados para cada clase
producto que irán conformando distintas estrategias promocionales y el posicionamiento
de los diferentes mercados.
Indirectamente se destacarán las virtudes más sobresalientes que ofrece el panel
de detallistas en entorno escáner contribuyendo a la ampliación del campo de la
investigación de mercados en la toma de decisiones tácticas y estratégicas sobre las
promociones.

3. Planteamiento del trabajo.
3.1.Diseño y metodología.

Con el fin de conseguir información que permitiera investigar la actividad
promocional de los productos de alimentación, se solicitó la colaboración de
A.C.Nielsen, para que nos proporcionara la base de datos del panel de detallistas de
alimentación con tecnología escáner. Con el objetivo de que la base de datos a analizar
fuera suficientemente sólida y permitiera medir tendencias, se pidió toda la información
disponible desde el lanzamiento de esta nueva herramienta. Dado que el primer
semestre de 1995 fue de depuración, ajuste y consolidación del nuevo panel, se decidió
18
 


comenzar a trabajar con los datos del segundo semestre de 1995 hasta la última
información disponible en aquel momento, es decir, el primer semestre de 1997.
Para realizar esta investigación ha supuesto un privilegio contar con la
colaboración de A.C.Nielsen facilitando la disponibilidad de esta información que
permite realizar un análisis completo y riguroso del fenómeno, añadiendo interés y
actualidad a la tesis.
La base de datos proporcionada era de gran envergadura ya que incluía
información de diferentes variables para 139 productos de alimentación a lo largo de
108 semanas. Dadas las características de esta base ha sido necesario realizar un
tratamiento de los datos de la misma. La cifra de 139 productos de alimentación
corresponde a la totalidad de mercados auditados por A.C.Nielsen en algún momento de
los dos años considerados, pero en muchas ocasiones la historia estaba incompleta por
discontinuarse su estudio. Esto hizo que fuera necesaria una depuración de dicha base
de datos, consecuencia de la cual se continuó la investigación con los 116 productos
para los que se disponía de la historia completa de los dos años.
El siguiente paso fue la obtención de variables acumuladas referidas a los
periodos de tiempo utilizados en el análisis, es decir, al total de los dos años y a los tres
periodos utilizados para medir tendencias (2ºsemestre de 1995, total 1996 y 1º semestre
de 1997). El banco de datos del panel de detallistas proporciona aquellas variables que
son susceptibles de acumularse (como por ejemplo los porcentajes de ventas en valor o
en volumen realizadas en tiendas con promoción o los porcentajes de referencias con
promoción); sin embargo para otras variables no susceptibles de acumulación (las
distribuciones tanto numéricas como las ponderadas de tiendas trabajan o tiendas con
promoción) fue necesario calcular las medias correspondientes.
Para el desarrollo de este estudio, y posterior contrastación de las hipótesis de
trabajo, se han utilizado diversas técnicas de análisis multivariables. Estas han permitido
estudiar las dependencias o interdependencias de un conjunto de variables. En concreto
se han utilizado el análisis factorial de correspondencias, el análisis AID (Automatic
Interaction Detection) y el análisis cluster, tanto con el modelo ascendente o algoritmo
de Johnson, como con el modelo descendente o algoritmo de Howard-Harris. Su
aplicación y contrastación de resultados han facilitado llegar a establecer la relación que
existe entre las ventas de los productos y su comportamiento promocional.

3.2.
Fases de la investigación.
19
 


La exposición de esta investigación comienza en el capítulo II con la revisión de
la literatura, tratando de estudiar el estado de la cuestión, es decir, conocer lo que hasta
el momento actual se ha investigado sobre este tema. Dichas revisión bibliográfica se ha
realizado desde diferentes enfoques, en consonancia con los aspectos a investigar:
concepto de promociones de ventas y su tipología, estudio de las mismas desde la
perspectiva del análisis del comportamiento y decisiones de compra del consumidor y,
por último, los modelos de medida de la actividad promocional, tanto con métodos
tradicionales, como con el panel de consumidores en entorno escáner, así como con la
metodología utilizada en este trabajo, es decir, con el panel de detallistas en entorno
escáner.
Posteriormente, en el capítulo III, se describe la metodología seguida en la
investigación. Se expone como se ha realizado el diseño del estudio, la obtención de
datos y cual es el tratamiento y análisis de los mismos, mediante las pautas habituales
utilizadas por los usuarios de los paneles de detallistas, así como mediante técnicas
estadísticas para completarlos y reforzarlos.
En el capítulo IV se presentan los resultados obtenidos y se deducen las
características definitorias de la actividad promocional de los diversos productos. Se
comprueba la existencia o no de diferentes comportamientos, sus características más
importantes, las variables explicativas, similitudes y diferencias.
Por último, en el capítulo V se expone un resumen con la información más
relevante de los análisis, y se presentan las principales conclusiones de la investigación,
así como la verificación, positiva o negativa de las principales hipótesis de partida.
Con todo ello se pretende dar respuestas útiles a cuestiones que hoy en día son de
interés para detallistas y fabricantes, así como para las personas interesadas o estudiosos
de esta variable de marketing, la promoción de ventas dirigida a los consumidores, que
cada vez está alcanzando un mayor protagonismo en las relaciones entre fabricantes y
distribuidores.
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Capítulo II

CONCEPTO, TIPOLOGÍA Y MEDIDA DE LA ACTIVIDAD
PROMOCIONAL
1. INTRODUCCION.
El objetivo de este capítulo es presentar la revisión de la literatura de este trabajo,
la cual se ha enfocado teniendo como referencia los sucesivos aspectos que se van a
investigar.
En primer lugar aparece la bibliografía que puntualiza sobre el concepto de
promociones y propone diferentes tipologías que surgen de los distintos criterios y
puntos de vista manejados.
A continuación se hace referencia a la literatura que ha estudiado las promociones
desde la perspectiva del análisis del comportamiento y decisiones de compra del
consumidor.
Seguidamente la revisión bibliográfica se centra en los autores que plantean
modelos de medida de la actividad promocional, tanto teóricos como empíricos. En este
apartado existen tres subapartados dependiendo de la metodología utilizada para la
investigación: el primero lo componen análisis de las promociones con métodos
tradicionales, es decir, sin datos de paneles con datos de escáner; el segundo son análisis
de las promociones con el panel de consumidores en entorno escáner y el tercer
apartado son análisis de las promociones con el panel de detallistas en entorno escáner.
Esta última metodología es la utilizada en el desarrollo de esta tesis por lo que tiene un
mayor interés.



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2. DEFINICION DE PROMOCIONES Y TIPOLOGIA.

La literatura encontrada que hace referencia a tipologías de promociones se puede
estructurar en varios grupos: autores que clasifican las promociones según sean para
detallistas o para consumidores, autores que establecen la tipología según los
instrumentos utilizados, otros se centran en la distinción entre estrategia pull y estrategia
push y otros focalizan su análisis en las promociones de precios.
La tendencia generalizada de los primeros autores fue referirse a la distinción entre
promociones para detallistas y para consumidores.
La primera referencia bibliográfica encontrada que hace referencia a esta tipología
de promociones es de Shapiro (1977) que ya en aquel entonces señalaba que estaba
creciendo la confianza en los programas promocionales, incluso a costa de la
publicidad. Para abordar la problemática de cómo conseguir el apoyo de los
distribuidores a la hora de hacer promociones sugiere que cada escalón del canal de
distribución tenga su propio mix de promociones teniendo en cuenta que cada producto
es distinto y por lo tanto requiere un tratamiento distinto (lo cual se cuantificará en este
trabajo). Se ala dos tipos de promociones: "sell-in", dise ada para mejorar las ventas
del fabricante en el canal; y "sell-out", que mejora el movimiento de las mercancías
desde el canal al consumidor final.
Peckham (1981), en un estudio basado en el Indice Nielsen de Detallistas (lógicamente
con el método tradicional de audit, antes de existir el método en entorno escáner), al
definir lo que denomina "la rueda del marketing", se ala como una de las actividades
principales las promociones, diferenciando entre promociones al detalle y promociones
al consumidor. Llegó a la conclusión de que las promociones son más efectivas en las
fases de introducción y crecimiento del ciclo de vida del producto. Fue el primer autor
que afirmó que las promociones hipotecan, en ocasiones, el futuro de las marcas (tesis
que muchos autores defenderán posteriormente) y dudaba de la rentabilidad de
numerosas promociones.
En la misma línea, el informe Donnelley (1994) al exponer las conclusiones de
una investigación sobre prácticas promocionales, afirma que aunque las promociones
dirigidas al canal continúan considerándose como una de las actividades más
importantes dentro de la estrategia de promociones, se observa un crecimiento de las
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promociones al consumidor y que comienzan a utilizarse como un vehículo que soporte
la estrategia de la marca en su totalidad.
También analizando como trabajan las promociones Blattberg, Briesch y Fox
(1995) distinguen entre "trade promotions" (promociones ofrecidas al detallista por el
fabricante) y "retail promotions" (promociones ofrecidas al consumidor final por los
detallistas). Aportan dos conclusiones que están muy cercanas a los objetivos de
investigación de este trabajo: la primera es que la exposición especial en zona de ventas
("display") y los folletos ("features"), cuando actúan conjuntamente, tienen una mayor
influencia en las ventas; y la segunda es que el incremento de ventas depende de las
categorías de productos.
Un autor español, Cansinos (1996) hace uso de esta misma clasificación
puntualizando que las promociones al consumidor son las mas usadas mientras que las
promociones al canal se realizan como consecuencia de la concentración del sector y de
la necesidad del fabricante de diferenciarse en el punto de venta, estando muy ligadas al
merchandising.
Una aportación novedosa hace Rodríguez (1998) cuando considera como
promociones para el consumidor la cantidad de producto extra ("bonuspack"), el lote y
los regalos; mientras que son promociones del distribuidor los descuentos temporales de
precio y los incentivos especiales.
Entre los autores que establecen la tipología de promociones según los
instrumentos utilizados destaca un español, Ortega (1988), que subraya que uno de los
aspectos fundamentales de la planificación de las campañas de promoción de ventas es,
entre otros, la evaluación de los programas promocionales, si bien no se plantea la
posibilidad de analizar campañas precedentes (lo cual en Mexico, en aquel entonces,
entrañaba dificultades que actualmente hace posible el panel de detallistas en entorno
escáner). Hace una enumeración de los principales instrumentos promocionales
dirigidos a los consumidores finales, entre los que figuran algunos de los considerados
en este trabajo. Años más tarde Ortega (1996), en aras del auge de las acciones
promocionales en nuestro país, vuelve a abordar el tema señalando los diferentes tipos
de promociones junto con una evaluación de las mismas realizada por los consumidores,
en la que aparece como mejor valorada "una mayor cantidad de producto con el mismo
precio" seguida de "un descuento marcado en el producto a deducir cuando se hace la
compra".
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Otro autor que presenta una tipología de promociones con este criterio es Bolton (1989)
señalando las más frecuentes para unas cuantas categorías de productos. Hace un
estudio en el que se relaciona la elasticidad al precio y un conjunto de variables
explicativas de diversas categorías de productos mediante un modelo multivariante.
Aporta como conclusión que ciertas estrategias de precios promocionales son más
efectivas en algunos mercados que en otros.
Analizando el cambio de las estrategias de promoción en cada uno de los canales
de distribución, Fulop (1989) especifica la tipología de promociones normalmente
utilizadas en el mercado de la leche líquida, lo cual comparte el mismo planteamiento
de este trabajo al incidir en la necesidad de analizar cada tipo de promoción para cada
tipo de mercado.
Son años en los que la importancia adquirida por las promociones hacen proliferar la
bibliografía sobre su concepto y estrategia, como es el caso de la obra de Burnett
(1996), que habla de las promociones con el significado más amplio.
Vázquez y Trespalacios (1997) clasifican las promociones según los destinatarios
entre las que recibe el detallista, las que recibe el comprador final y las que recibe el
público en general.
Ballina (1996) es un autor español que viene presentando interesantes trabajos
sobre el estudio de las promociones, y en uno de los documentos de trabajo de la
Universidad de Oviedo hace una exhaustiva y detallada descripción de las tipologías de
promociones que actualmente se vienen utilizando de acuerdo con el tipo de estímulo ó
herramienta utilizado.
Una de las aportaciones bibliográficas más recientes sobre la tipología de
promociones según el tipo de estímulo utilizado es de Tellis (1998) el cual describe con
detalle la exposición especial, los folletos, la reducción temporal de precios y los
cupones, analizando a continuación los efectos de cada uno de ellos.
Un tercer grupo de autores se centran en la distinción entre estrategias pull y
estrategias push, siendo el caso de Gerstner y Hess (1991), que tras revisar los estudios
realizados hasta el momento, concluyen que los tipos de canal de distribución no se han
tenido en cuenta a la hora de realizarlas. Al igual que en esta investigación, se plantean
si puede haber diferencias de comportamiento de los diversos tipos de promociones
dependiendo del canal de distribución. Los mismos autores Gerstner y Hess (1995) años
24
 


mas tarde recomiendan explícitamente que los fabricantes lleven a cabo la estrategia
pull ya que proporciona muchas ventajas tanto para el fabricante como para el detallista.
Otros autores focalizan su análisis específicamente en las promociones de precios.
Autores españoles que recientemente han abordado el tema desde la perspectiva general
de las promociones son Cruz Roche (1995) y Cebollada y Múgica (1997). Cruz Roche
(1995) señala que las diferentes políticas de promociones de precios actúan creando una
imagen determinada para cada establecimiento. Así diferencia entre promociones de
precio de forma frecuente y la denominada "every day low prices" (ELP).
Cebollada y Múgica (1997) también hacen referencia a esta distinción,
proponiendo como la mejor opción una combinación de promociones y de precios
permanentemente bajos (ELP). Asimismo plantean dos hipótesis que son objeto de
contrastación en este trabajo. La primera es que las promociones apoyadas con folletos
("features") son efectivas en categorías de productos con precio bajo y compra
frecuente. Y la segunda que las promociones que suponen aumento de exposición de
producto tienen mayor eficacia en categorías de productos de compra frecuente, con
pocas marcas y almacenables en el hogar.
También hacen referencia a la diferencia entre ELP y fluctuaciones de precio de
forma frecuente Shankar y Krishnamurthi (1996), además de afirmar que la sensibilidad
al precio varía entre las marcas, mercados y cadenas de establecimientos. Según ellos la
sensibilidad al precio está influida por la coincidencia con folletos ("features") y
exposici n especial ("display").
Para finalizar este apartado de revisión de la literatura relacionada con tipologías
de promociones, se hace mención de una serie de autores que definen otras
formulaciones. Varadarajan (1986) desarrolló el tema de la cooperación horizontal de
las promociones3 de ventas considerándolo como beneficioso y en crecimiento
paulatino. Un planteamiento muy cercano es el de Creagh (1994) que habla de las
promociones compartidas entre fabricantes, puntualizando que deben plantearse entre
aquellos que no tienen productos en competencia directa, es decir, que sean
complementarios. Olsen (1993) aboga por las promociones genéricas multinacionales
identificándolas como un adelanto ya que permiten optimizar el gasto. Un autor español
que pone el acento en otro tipo de promociones es Moliner (1994) que muestra la

3 La cooperación horizontal supone la unión de dos o más entidades, que pueden ser marcas fabricadas
por la misma o diferentes empresas, que pueden estar en la misma categoría de producto o en diferentes, y
que involucra a una o más organizaciones
25
 


importancia del espectáculo teatral y la animación en el punto de venta para captar la
atención del público.

3.- ANALISIS DE LAS PROMOCIONES DESDE LA PERSPECTIVA DEL
ESTUDIO DEL COMPORTAMIENTO Y DECISIONES DE COMPRA DEL
CONSUMIDOR.

La literatura que analiza las promociones investigando el comportamiento y toma
de decisiones de compra del consumidor gira fundamentalmente en torno a dos ejes: el
primero es el tema de la lealtad a la marca (y, mas recientemente, al establecimiento) y
el segundo el tema del precio de referencia. El primero de ellos, la lealtad, fue objeto de
interés de forma reiterada durante la segunda mitad de los años ochenta. Sin embargo
desde el comienzo de los años noventa, el interés se centra fundamentalmente en el
precio de referencia. Otros temas tratados desde el punto de vista del consumidor ante
las promociones han sido las reacciones ante los diferentes estímulos, así como la
repetición de compra, pero con una frecuencia sensiblemente inferior a los dos
principales ejes señalados.
Antes de que se iniciara la corriente del estudio de la lealtad, Rothschild y Gaidis
(1981) estudiaron la reacción de los consumidores ante los diferentes estímulos y
resumieron las implicaciones de diversas herramientas promocionales desde las
perspectivas de tres modelos: teoría del aprendizaje, teoría de la percepción y el modelo
de la construcción de las concesiones del consumidor. Este estudio puede considerarse
el preámbulo de posteriores investigaciones sobre la influencia de la lealtad en el
comportamiento y toma de decisiones de compra de los consumidores.
Ya enmarcado dentro del tema de la lealtad a la marca, Narasimhan (1988)
desarrolló un modelo para estudiar el efecto del tipo de fidelidad en la estrategia de
promoción y llegó a la conclusión de que las marcas que tienen una fidelidad mayor
hacen las promociones de forma menos frecuente y viceversa. Para este autor hay dos
segmentos de consumidores: los fieles a una marca y los que cambian cuando
encuentran una promoción.
Coincidiendo con este mismo punto de vista y como resultado de las
investigaciones realizadas, Raju, Srinivasan y Lal (1990) analizan el papel de la lealtad
hacia la marca a la hora de fijar el precio promocional más rentable. Sugieren que las
marcas más débiles (con bajo índice de fidelidad) ganan más con las promociones.
Estos mismos autores, tratando de encontrar diferencias entre los distintos mercados, se
26
 


aproximan al planteamiento de esta tesis al afirmar que la probabilidad de uso de una
promoción de precios aumenta a medida que el número de marcas de la categoría se
incrementa. Para ellos las diferencias entre categorías de producto con y sin promoción
radica principalmente en las diferencias de fidelidad de marca. También relacionado con
la pretensión de este trabajo de analizar si hay diferencias entre la actividad
promocional de marcas líderes, marcas de la distribución y el resto de marcas, estos
autores llegan a la conclusión de que las marcas más fuertes hacen promoción con
menos frecuencia que las marcas más débiles.
También Kahn y Louie (1990) contemplan dos tipos de consumidores: los que
cambian de marca y los que son leales a la marca. Llegan a la conclusión de que los
consumidores que cambian frecuentemente de marca reaccionan de forma más
favorable ante las promociones. Estas autoras, aunque tienen como eje principal de su
investigación el tema de la lealtad, ya aluden al precio de referencia al afirmar que los
antiguos consumidores de un producto siempre tienen un precio de referencia que les
sirve para comparar con el precio de la promoción.
Más recientemente, Lal y Villas-Boas (1996) construyen un modelo en el que
incluyen, con cierta semejanza a autores anteriores, una tipología de consumidores, pero
cambiando el concepto de fidelidad referida a la marca por el de fidelidad referida al
establecimiento: los que compran a los precios mas bajos y los que son leales a un
detallista. También tratando de encontrar diferencias entre varios mercados, llegan a la
conclusión de que en los mercados con mayor número de intermediarios hay una menor
frecuencia y menor profundidad de las promociones de precios.
A caballo cronológicamente entre los autores preocupados por la lealtad y los que
se centran en el precio de referencia están Neslin y Shoemaker (1989) que estudian las
repeticiones de compras después de realizada una promoción. Dan una explicación
diciendo que aunque las promociones no afecten de forma individual a los hogares en su
conducta de recompra, el agregado de todos los hogares hace que las compras tras la
promoción disminuyan. Si la promoción atrae a clientes que normalmente no compran
la marca, su probabilidad de volver a comprar es baja, por lo que disminuye la recompra
media del producto.
Con el comienzo de la década de los noventa abunda la literatura que analiza la
importancia del concepto del precio de referencia en el comportamiento del consumidor
ante las promociones. Cada año se produce la publicación de algún trabajo que se
refiere al tema.
27
 


Rao, uno de los autores que más han estudiado las promociones, en 1991 publica
un artículo en el que maneja el concepto del precio de referencia. Modeliza las
decisiones relativas a las promociones analizándolas desde la perspectiva del
consumidor y dice que las promociones de precios tienen tres componentes: la
profundidad del descuento, la frecuencia y el precio regular o habitual del producto (lo
que estamos denominando precio de referencia).
Teniendo muy en cuenta que tanto la decisión de la elección de marca como la
cantidad a comprar depende de las expectativas ante la próxima reducción de precios,
Krishna, Currim y Shoemaker (1991) crean un modelo con el objetivo de descubrir
como los consumidores adquieren la información de las actividades promocionales,
calcular el grado de recuerdo de las actividades promocionales y testar la hipótesis de
que existe una relación entre las características de los hogares y la percepción de las
promociones. Dicen que el precio de referencia se asume como el resultado de los
precios del pasado por lo que tienen influencia las actividades promocionales
desarrolladas. Llegan a la conclusión de que un alto porcentaje de los consumidores
conocen el precio regular de los productos.
Al año siguiente, Kalwani y Yim (1992) realizan una simulación por ordenador
para analizar el impacto de las promociones de precio en la formación de expectativas
de los consumidores y llegan a la conclusión de que dicho impacto es muy significativo
a la hora de crear ese precio de referencia.
Assunçao y Meyer (1993) realizan un análisis general de la relación que puede
existir entre las promociones de precio, las ventas y el consumo tomando en
consideración aspectos como el consumo de una persona en un momento dado y las
expectativas o incertidumbres ante precios futuros, manejando por tanto el precio de
referencia.
Continuando con la cadencia de que cada año se publica un estudio relacionado
con este tema, Hunt y Keaveney (1994) con un modelo estudian el grado de satisfacción
o insatisfacción del consumidor con las promociones de ventas, analizando su influencia
sobre la imagen de marca a largo plazo. Al contrario de lo que defienden numerosos
autores, concluyen que los efectos a largo plazo de las promociones son favorables ya
que cuando un precio con promoción es menor que el precio de referencia, el
consumidor experimenta satisfacción.
Tras numerosos estudios que manejan el concepto de precios de referencia,
Greenleaf (1995) profundiza y aborda la investigación de los efectos de dichos precios
28
 


en las promociones de precio de los detallistas describiendo porque esos efectos pueden
hacer que una promoción sea rentable. Hace especial hincapié en dos factores que
influyen directamente en la rentabilidad de las promociones: las exposiciones especiales
("display") y las expectativas ante futuras promociones de los consumidores. Demuestra
que los juicios que hacen los consumidores sobre los precios de los productos están
influidos por un precio de referencia4. Una de las conclusiones del artículo es que las
promociones irregulares en el tiempo maximízan el beneficio por este mismo motivo.
Continuando con la misma línea de investigación, Kopalle, Rao y Assunçao
(1996) elaboran un modelo para llevar a cabo la descripción de los precios y la
formación de los precios de referencia que puede considerarse como colofón de este eje
de investigación que ha supuesto el tema del precio de referencia a lo largo de la década
de los noventa.
Focalizado en el estudio del PLV (publicidad en el punto de venta), Sala (1995)
realizó, entrevistando a consumidores, un estudio a la entrada y salida de
establecimientos y demostró como esta herramienta de promociones incide en las ventas
de cuerdo con la atención que capta en el consumidor.
Dado que cada vez son más frecuentes los estímulos promocionales para provocar
la respuesta de los consumidores, Fox, Reddy y Rao (1997) presentan un sistema de
respuesta a estos estímulos con un modelo que contempla el impacto de la repetición de
un estímulo promocional y la heterogeneidad de las respuestas con el fin de
cuantificarlas y describirlas. Demuestran la utilidad de los modelos de respuesta de los
consumidores para hacer uso más eficiente de las campañas de promoción y así
maximizar los beneficios. Una de las conclusiones es que la frecuencia de respuesta de
un estímulo va decreciendo a lo largo del tiempo.
Con alguna semejanza con esta tesis en cuanto a analizar las diferencias entre la
actividad promocional en los diferentes tipos de establecimientos Sanchez y Del Barrio
(1998) estudian la opinión de los consumidores sobre la actividad promocional
desarrollada por los detallistas diferenciando entre los hipermercados y las tiendas
tradicionales. Aplicando un análisis cluster dividen a los consumidores según la
percepción y actitudes ante las promociones.
Existen pocos estudios que analicen el efecto de las promociones y la dependencia
entre categorías, a lo cual Chintagunta y Halder (1998) dedican una de sus más recientes

4 Define al precio de referencia como el precio interno de cada consumidor, en oposición al precio
externo del producto en el punto de venta, que normalmente obedece a precios anteriores.
29
 


investigaciones. Estos autores tienen en cuenta para ello la naturaleza de la categoría de
producto, el comportamiento del consumidor y las promociones de las distintas
categorías, sean o no complementarias, independientes o sustitutivas.

4. MODELOS DE MEDIDA DE LA ACTIVIDAD PROMOCIONAL CON
METODOS TRADICIONALES.

Tras la revisión de la literatura que estudia el efecto de las promociones sobre la
conducta individual de compra, en este punto se hace la revisión de estudios basados en
métodos experimentales y teóricos sobre la medida del impacto de las promociones
utilizando metodología diferentes a las que utilizan datos de paneles apoyados en la
tecnología escáner. A estas metodología las denominaremos metodología tradicionales.
En primer lugar cabe hacer referencia a autores que suponen una referencia
obligada por haber aportado una revisión de la literatura intentando concretar los
principales efectos de las actividades promocionales y presentando las conclusiones mas
relevantes de los distintos trabajos y modelos desarrollados.
Lilien y Kotler (1983) justifican la revisión bibliográfica sobre promociones que
hacen en su libro diciendo que, hasta entonces, las promociones de ventas siempre
habían ocupado un segundo plano a la hora de definir las herramientas de marketing, y
que no había consenso entre los diferentes investigadores a la hora de establecer qué
promoción debe realizarse y cómo debe ser analizada. En ese momento la mayoría de
los autores referenciados analizan las promociones desde la perspectiva del
comportamiento del consumidor (esta investigación trabaja desde la perspectiva de
promociones al consumidor encontradas en establecimientos detallistas) y los análisis
son a nivel marca (y no a nivel de producto como esta investigación).
Los mismos autores, Lilien y Kotler, años mas tarde junto con otro autor hacen
una actualización de su trabajo (Lilien, Kotler y Moorthy, 1992). En esta ocasión
subrayan cómo desde hace poco tiempo las promociones de ventas están acaparando
gran parte del presupuesto del márketing-mix y que uno de los aspectos que más ha
preocupado es la medida de los resultados, para lo cual se han creado numerosos
modelos. Indican algo que se pretende demostrar en esta tesis: la eficacia de las
promociones varía con el tipo de producto y el canal de distribución en que se utilicen.
Históricamente la evaluación de las acciones promocionales se realizaba comparando
30
 


las ventas o la cuota de mercado durante y después de las promociones, pero ya apuntan
algo muy relacionado con este trabajo: para llevar a cabo un correcto análisis es
necesario estimar de forma exacta la "baseline"5, para lo cual nos podemos ayudar de
los datos escáner, cada vez mas disponibles. Los modelos que presentan los agrupan en
tres categorías: modelos teóricos sin apoyo empírico (modelos no testados); modelos de
regresión sin justificación teórica; y modelos con apoyo empírico planteados a partir de
hipótesis de comportamiento. De todos los modelos con apoyo empírico que presentan,
cabe destacar los siguientes autores, por tener alguna aproximación con este trabajo:
Narasimhan (1984), por utilizar datos de un panel de consumidores; Blattberg y Levin
(1987), por utilizar datos de la auditoría clásica bimestral del panel de detallistas de
A.C.Nielsen6; y Abraham y Lodis (1987), que desarrollan una metodología llamada
PROMOTER para calcular de forma más eficiente la "baseline"7. Concluyen su revisión
bibliográfica afirmando que el esfuerzo y mejora en la recogida de datos han
posibilitado que sean de mayor calidad las investigaciones (lo cual se espera que
también ocurra con este trabajo).
Una vez mas debemos citar a Ballina (1996) como estudioso del tema de las
promociones y como un autor que aporta una revisión global de la literatura sobre la
modelización de las promociones de ventas. Clasifica los modelos en tres categorías:
modelos teóricos sin apoyo empírico, modelos operacionales y modelos empíricos.
Continuando con la búsqueda bibliográfica de esta investigación, se han localizado un
amplio conjunto de modelos que pueden ser clasificados, de forma general, en las
siguientes categorías: modelos que miden el impacto de las promociones a nivel
mercado , a nivel de marcas o bien que miden algún otro aspecto.
La primera categoría de modelos coincide con el planteamiento de esta investigación al
tratar de estudiar las promociones desde la perspectiva global de las categorías de
producto, sin bajar al detalle de cada marca. La primera cita bibliográfica se atribuye a
Farris y Buzzell (1979) que contemplan 281 negocios de productos de consumo para
contrastar las diferencias. El objetivo era explicar las variaciones que hay entre
diferentes negocios en función de sus ratios de inversión publicidad/ventas e inversión

5 Ventas que se hubieran realizado en el caso de no existir promociones, calculadas en base al
comportamiento histórico y tendencia de la marca en tiendas en las que no estaba en promoción.
6 Los mismos autores que hacen la revisión de la literatura señalan como limitaciones del modelo la
calidad y la robustez de los datos utilizados y añaden que en aquel momento estos problemas ya eran
solucionados mediante el uso de datos del panel de detallistas en entorno escáner.
7 Niveles de ventas sin acción promocional.
31
 


promociones/ventas. Una de las conclusiones es que el ratio gastos de promoción/ventas
es mayor en el caso de productos estandarizados (con muchos consumidores finales
donde la cantidad comprada es muy pequeña).
Bastantes años después, Hardy (1986) pretende dar una visión de los factores de
éxito que permiten conseguir los objetivos de una promoción de ventas y enumera una
serie de conclusiones en la línea de lo que este trabajo pretende estudiar: solo el 40% de
las promociones son efectivas (pero no define lo que entiende por efectividad); crecen
más las promociones en los productos en fase de madurez; la reducción de precios no
tiene efectos en productos perecederos como la fruta y la verdura; hay diferencias entre
la combinaci n de precios y exposiciones especiales ("display") entre diferentes
categorías de producto.
Insistiendo en la importancia y necesidad de estudiar la actividad promocional a nivel
de clase de producto, Walters y MacKenzie (1988) argumentan que los detallistas no
están interesados en conocer el efecto de las promociones en una sola referencia, sino en
toda la tienda, pero señalan que en aquel entonces apenas existían herramientas que lo
posibilitaran, si bien hacen referencia a nuevas posibilidades
Algunos años después, en la Universidad de Iowa, Balasubramanian y Kumar
(1990) presentaron un modelo basado en datos cruzados de series temporales de la base
de datos COMPUSTAT8 y conteniendo muy pocas variables para hacerlo más sencillo.
Relacionan la intensidad de la comunicación comercial (promociones de ventas y
publicidad) con la cuota de mercado y su crecimiento, llegando a la conclusión de que
su intensidad puede variar dependiendo del sector industrial, la compañía y el tiempo.
También tratando de entender el efecto de las promociones a nivel categoría de
producto, Raju (1992) relaciona la variación de las ventas de una categoría con la
actividad promocional desarrollada para esa categoría. Llega a afirmar que "este
enfoque es muy importante para el detallista porque sus ingresos están mas relacionados
con las ventas de toda una categoría que con las ventas de una sola marca. El detallista
del futuro estará mas cercano a realizar solo las promociones que impliquen un aumento
de las ventas de una categoría".
En esas fechas la revista "Progresive Grocer" venía publicando el denominado
"The Mark Super Study" con las cifras de ventas y de los crecimientos debidos a las

8Base de datos a nivel compañía de todas las industrias norteamericanas más importantes de los
diferentes sectores clasificadas a nivel SIC, es decir, Standard Industrial Classification.
32
 


promociones a nivel de total clase de producto bajo el título de "The real power of
promotion".
Con esta misma orientación de analizar los intereses y preocupaciones de los
detallistas, Fam y Merrilees (1996) elaboraron un modelo que pretende analizar los
factores que inciden en la percepción de las promociones por parte de los detallistas, así
como su relación con el presupuesto que se asigna a la misma. Una de las hipótesis más
interesante es que hay una relación positiva entre la percepción de una herramienta
promocional por parte del detallista y el presupuesto asignado a la misma.
Dos autores españoles son los que, dentro de este bloque de estudios que utilizan
lo que hemos denominado métodos tradicionales, más se han aproximado al
planteamiento de investigación de este trabajo: Ballina y Vázquez (1996). A partir de la
revisión de la literatura presentan las conclusiones más relevantes de los distintos
trabajos y modelos desarrollados, poniendo especial atención a los resultados obtenidos
en los trabajos descriptivos. Su interesante trabajo trata de confirmar empíricamente,
para el caso español, algunas de dichas conclusiones mediante la información obtenida
con un panel de consumidores9. Ellos mismos son conscientes de las limitaciones de su
metodología y de las ventajas que aporta el panel de detallistas en entorno escáner:
"Existen dos tipos de datos normalmente utilizados para analizar los efectos de las
acciones de promoción de ventas: los paneles de consumidores y las ventas por periodo
en establecimiento. En el primer caso la unidad de análisis es la ocasión de compra y en
el segundo las ventas diarias, semanales o mensuales. De forma creciente se está
recurriendo al uso del escáner como fuente de datos acumulados de ventas por periodos,
especificados por áreas geográficas de mercado, tiendas, secciones, categorías de
producto, marcas y formatos de venta. Sus ventajas son evidentes en términos de:
cantidad, objetividad, exactitud y facilidad de obtención de la información". Los
resultados estrictamente descriptivos indican la existencia de un alto volumen de
operaciones de compra realizadas en situación promocional (un 48,3% del total de las
operaciones controladas) y que prácticamente la totalidad de las mismas se
corresponden con promociones en forma de descuento inmediato en precios (un 95,8%),
presentándose de forma muy reducida las acciones promocionales consistentes en
regalos y juegos (2,5%) y aún menos las que se apoyan en el incentivo de una mayor

9 Con una muestra de 94 hogares de los alumnos de la Universidad de Oviedo y controlando 3.780
operaciones de compra de 20 tipos de producto de gran consumo en 14 semanas que duró el panel, lo cual
supone grandes limitaciones en la fortaleza de los datos en comparación con el panel de detallistas en
entorno escáner.
33
 


cantidad de producto (1,7%). Los efectos de la promoción sobre las ventas varía según
los tipos de productos, siendo los productos más generales y de mayor volumen los más
sensibles a la promoción ; en tanto que los productos más específicos lo son menos.
Para cada una de las clases de producto estudiadas van señalando el tipo de estímulo
con el que funcionan mejor al conseguir mas operaciones de compra. Estos autores
finalizan su trabajo subrayando la necesidad de seguir avanzando en la investigación de
los efectos de las promociones.
La segunda categoría de modelos contemplada en este capitulo de revisión
bibliográfica son los modelos que analizan la actividad promocional desde la
perspectiva de la marca. Un autor que, desde ese punto de vista, muestra las ventajas de
realizar promociones de una gama de productos a la vez es Gates (1989) y una de sus
recomendaciones es que la estrategia tenga en cuenta el producto que se promociona.
Mide la eficacia de las acciones promocionales en términos de incrementos de ventas de
todas las marcas que participan.
El interés en analizar el comportamiento de las marcas ante las distintas
promociones queda patente en el trabajo de Mohon (1989) que centra su estudio en la
marca Coca-Cola a lo largo del tiempo.
Al comenzar la década de los noventa autores como Lal (verano 1990) muestran
gran interés por el estudio de las promociones al corroborar que las inversiones en
promociones han crecido de forma significativa durante los últimos diez años, al
contrario que la inversión en publicidad. Su estudio se basa en el equilibrio de
estrategias de precios en un oligopolio para maximizar los beneficios.
El mismo autor al finalizar ese mismo año, en otro trabajo, Lal (noviembre 1990),
crea un modelo que utiliza la interacción entre fabricante, detallista y consumidor y trata
de investigar las reacciones entre marcas con distinto posicionamiento frente a las
promociones.
Estudiando las acciones promocionales desde esta perspectiva de las marcas, se
producen una trilogía de publicaciones sobre una interesante polémica. El primer trabajo
publicado es de Ailawadi, Farris y Parry (1994) en el que presentan un modelo que
explica los ratios de inversión en publicidad y de inversión en promociones respecto a
las ventas para un conjunto de compañías y para un periodo de diez años. Las bases de
datos que emplean son el panel COMPUSTAT y la base anual PIMS (Profit Impact of
Marketing Strategy) que llega a identificar diferentes tipos de negocios.
34
 


Años mas tarde dan respuesta a este trabajo, Balasubramanian y Kumar (1997),
dos autores que ya en 1990 presentaron un trabajo que utilizaba la base de datos
COMPUSTAT, denunciándolo como una réplica de su estudio de 1990 y critican el uso
incorrecto de la base de datos, concluyendo que los resultados obtenidos por Ailawadi,
Farris y Parry no son válidos.
La respuesta a esta crítica no se hizo esperar y casi simultáneamente Ailawadi,
Farris y Parry (1997) contestan a sus críticas volviendo a llegar a la conclusión de que la
cuota de mercados y el crecimiento del mismo no son buenos estimadores de la relación
entre gastos en publicidad y promociones y las ventas realizadas. Para reforzar esta idea,
aún siendo conscientes de pequeños errores de planteamiento en su modelo, apuntan
que estos no son relevantes a la hora de validar sus resultados. Además demuestran que
el uso del COMPUSTAT es correcto.
Como tendencia más reciente en el estudio de las promociones cabe señalar la
inclusión en los estudios de imagen de los establecimientos de la categoría promoción, y
este es el caso del trabajo de tres autores españoles, Gil, Mollá y Berenguer (1997).
Ellos analizan el factor imagen de un establecimiento comercial, la cual se constituye a
partir de un conjunto de elementos que los distribuidores ofrecen, valorando la
incidencia de las promociones en la selección.


5. MODELOS DE MEDIDA DE LA ACTIVIDAD PROMOCIONAL CON
DATOS DE ESCANER DE PANEL DE HOGARES.
Una vez revisada la literatura sobre el análisis del impacto de las promociones con
metodologías tradicionales, este apartado tiene como objetivo revisar la literatura que
analiza las promociones de ventas utilizando datos de escáner del panel de hogares.
Al igual que en el punto anterior, los modelos se pueden clasificar en dos grandes
categorías: modelos que analizan el impacto de las promociones a nivel mercado y
modelos que analizan el impacto de las promociones a nivel marca.
La primera categoría de modelos es menos numerosa, pero coincide con el
planteamiento de esta tesis al estudiar la actividad promocional a nivel global de clase
de producto. Este es el planteamiento de uno de los primeros trabajos de Gupta (1988)
que, utilizando datos de escáner de un panel de hogares de IRI (Information Resources
35
 


Inc.)10, estudió datos de 100 hogares por un periodo de dos años referidos al mercado de
café. Expone un modelo para descomponer las ventas incrementales que proporciona
una promoción en los siguientes apartados: ventas a clientes que cambian de marca,
ventas por adelanto de las compras y compras para almacenar. El resultado es que las
promociones son muy efectivas en mercados con marcas muy competitivas, y
especialmente las promociones de precios en el mercado de café.
Al año siguiente, también utilizando datos de escáner de panel de hogares, Bawa y
Shoemaker (1989) centran su estudio en los cupones como herramienta de promoción,
dada la creciente importancia que iban obteniendo en los Estados Unidos. Su modelo
estudia los diferentes incrementos de ventas según los ingresos familiares.
Normalmente los estudios sobre promociones se basan en datos referidos a una o
dos categorías de producto, sin embargo Fader y Lodish (1990) tienen un perspectiva
mas amplia y analizan gran número de producto tratando de compararlos. Examinaron
las características de 331 categorías de productos de gran consumo, relacionándolas con
la frecuencia y tipos de promociones realizadas. Este trabajo es, de toda la bibliografía
examinada en este apartado, el que se acerca mas al planteamiento de esta investigación
al contemplar con carácter general un gran número de clases de producto, aunque
lógicamente utilizan las variables del panel de hogares.
Tratando de estudiar el efecto de las promociones en la aceleración de las
compras, Helsen y Schmittlein (1992) también utilizan datos de escáner de panel de
hogares proporcionado por A.C.Nielsen11 (estudio denominado ERIM) de cinco
categorías de productos (catsup, atún, pañuelos de papel, margarina y mantequilla). En
la primera parte del trabajo estiman los efectos de la reducción de precios en las
compras por parte de los consumidores y en la segunda parte estiman los efectos de las
promociones en la aceleración de las compras.
Para analizar la heterogeneidad de la conducta en la elección de marca de los
consumidores, Jain, Vilcassim y Chintagunta (1994) diseñaron un modelo con datos de
escáner del panel de hogares de A.C.Nielsen, llegando a la conclusión de que la
heterogeneidad entre los hogares varía en función de las categorías de producto y de los
mercados.

10 Importante empresa multinacional norteamericana de investigación de mercados pionera en el
desarrollo
de paneles de detallistas en entorno escáner .
11 Primera empresa en el mundo de investigación de mercados.
36
 


Erdem (1996) hace un análisis dinámico de las estructuras de cuatro mercados
(margarina, mantequilla, yogourt y detergente líquido) basado en la misma fuente de
datos. Para ello trata de modelizar el proceso por el que las compras pasadas afectan a
las elecciones actuales. Observa los resultados obtenidos a partir de un descuento de
precio del 25% teniendo como referencia la "baseline".
También realizan análisis empírico con datos escáner del panel de hogares, en este
caso de solo dos categorías de producto (atún y yogourt), Stiving y Winer (1997).
Estudian el procedimiento que siguen los consumidores a la hora de analizar los precios
de los productos. En concreto el estudio se centra en la terminación de los mismos, es
decir, en los precios psicológicos.
En ese mismo año otros cinco autores, Christen, Gupta, Porter, Staelin y Wittink
(1997), realizan un trabajo conjunto en el que hacen notar que los datos aportados por la
tecnología escáner en el panel de hogares han facilitado y revolucionado los sistemas de
análisis de los mercados. Analizan este tipo de datos proporcionados por A.C.Nielsen
para entender el efecto de las promociones, centrando el análisis en estas cuatro
alternativas de estímulos promocionales: precio, folletos ("features"), exposición
especial ("display") y folletos junto con exposición especial (justamente estos cuatro
estímulos serán estudiados en este trabajo). Una de las conclusiones de su estudio es que
algunas categorías de productos son menos promocionadas que otras: comida para
niños, complementos para la casa y algunos productos de salud y belleza.
La segunda categoría de modelos que analizan las promociones de ventas
utilizando datos de escáner del panel de hogares, es decir, aquellos modelos que
analizan el impacto de las promociones a nivel marca, es mucho mas numerosa.
El primer trabajo encontrado en esta categoría es el de Lattin y Bucklin (1989) en
el que estudian la influencia de los precios y las promociones en la conducta de elección
de marca del consumidor. Parten de la base de que los consumidores crean expectativas
sobre las actividades de marketing futuras de una marca. El modelo incluye el precio de
referencia y además las promociones de referencia.
Continuando con esta misma metodología que utiliza datos de escáner de panel de
consumidores, Fader y McAlister (1990) proponen un modelo basado en las fases de
decisión estratégica del consumidor. Pretenden demostrar que algunos individuos
investigan las diferentes promociones antes de hacer una selección de lo que van a
comprar. Una de sus conclusiones es que las ofertas promocionales tienen un mayor
efecto en los productos de baja implicación.
37
 


La empresa IRI proporcionó datos de escáner del panel de hogares a Kahn y Raju
(1991) para que presentaran un modelo estocástico que examina la repercusión de los
cambios en los descuentos para dos tipos de consumidores: los que tienden a comprar la
última marca adquirida y los que cambian de marca. Su trabajo tiene en común con esta
investigación que pretenden determinar si esta repercusión depende de la posición de la
marca en la categoría de producto (primer precio versus "premium price", etc.). Su
conclusión es que las empresas deben establecer diferentes estrategias promocionales en
función de la posición de la marca en el mercado.
Los primeros autores que ponen de manifiesto la importancia adquirida por los
datos de una única fuente (SINGLE SOURCE) a la hora de estudiar las ventas
incrementales obtenidas tras una promoción de ventas son Abraham y Lodish (1991).
Con esta metodología se correlaciona la información sobre las compras reales de los
consumidores facilitadas por los escáner de las tiendas detallistas, con la información
sobre el tipo de promoción de ventas que se ha llevado a cabo. Para evaluar estas
promociones proponen el programa informático PROMOTER que permite comparar las
ventas efectuadas en semanas sin promoción frente a las ventas realizadas en semanas
en las que si hay promoción de ventas.
Al año siguiente la misma empresa, IRI, facilitó a Grover y Srinivasan (1992)
datos del mercado de café de 450 hogares del panel de consumidores en entorno escáner
con el objetivo de modelizar los múltiples efectos de las promociones. En este caso los
autores centraron su evaluación en la fidelidad a una marca y el comportamiento de
cambio de la misma.
El año 1993 fue un año muy fructífero en cuanto a trabajos que analizan la
actividad promocional basándose en datos escáner del panel de hogares. Seguidamente
se hace una breve mención de cada una de las investigaciones y los objetivos
perseguidos.
El mercado de detergentes es analizado por Kamakura y Russell (1993) con el
objetivo de medir el valor de la marca, tomando las promociones como una de las
variables a considerar. En este caso los datos escáner utilizados provienen del panel de
consumidores de A.C.Nielsen y hacen referencia a las compras realizadas en 302
hogares durante 51 semanas.
Un autor que realizó un profundo análisis de las posibilidades que ofrece el panel
de consumidores y sus aportaciones con el escáner es L'Hermie (1993), quien destaca la
38
 


posibilidad de aprovechar los antiguos panelistas para la formación de grupos testigo y
así analizar su comportamiento, incluida su reacción ante las promociones .
Otra aplicación de los datos escáner de panel de hogares la presentan por aquellas
fechas Lenk, Rao y Tibrewala (1993) para concretar la fuente de ventas adicionales.
Predicen el grupo de consumidores que compran sin promoción, las ventas base y
ventas esperadas en el periodo promocional.
Un constante estudioso del tema de las promociones, el profesor Gupta (1993), en
aquel entonces estaba preocupado con el impacto de las promociones en el cuándo, qué
y cuánto comprar. Publicó un trabajo en el que adquiere especial interés la visión de
futuro del autor en lo que respecto a los datos escáner del panel de hogares y los
modelos de elección y comportamiento del consumidor.
La última referencia bibliográfica de aquel año es de Hardie, Johnson y Fader
(1993) y consiste en el desarrollo de un modelo en el que se incluye la aversión a la
pérdida (dentro de la decisión del consumidor de cambiar de referencia en función de la
pérdida o ganancia esperada) para compararlo con los modelos tradicionales de elección
del consumidor.
A lo largo de la literatura que ha estudiado las promociones de ventas, ha sido
constante la preocupación por distinguir sus efectos a corto y largo plazo. Con la
perspectiva del corto plazo, y utilizando la metodología de los datos escáner del panel
de consumidores (datos de IRI y A.C.Nielsen de Estados Unidos y del Reino Unido),
Ehrenberg, Hammond y Goodhardt (1994) prueban los efectos de los precios
promocionales para 25 marcas líderes de categorías de producto de compra frecuente
(ketchup, queso, galletas, etc.). Una de sus conclusiones es que cuanto mayor es el
número de promociones en una categoría, hay menos fidelidad a las marcas.
1995 volvió a ser un año muy fructífero en cuanto a la publicación de trabajos de
análisis de las promociones con datos del panel de hogares en entorno escáner.
Trabajando con este tipo de datos dos autores, Andrews y Srinivasan (1995), hacen una
crítica a los modelos con datos escáner diciendo que la mayoría hacen hincapié en la
correlación entre las elecciones del consumidor y un grupo de marcas seleccionadas.
Ellos indican que cada consumidor forma grupos de marcas específicos, dentro de los
cuales hace su elección. El modelo determina el impacto de las promociones a la hora
de hacer una elección.
Otro autor que vuelve a hacer referencia a la fuente única de datos (SINGLE
SOURCE) a la hora de investigar sobre las promociones es Jones (1995). Manejando
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los estímulos a los que es sometido un hogar y las compras de esa misma marca que se
producen en dicho hogar durante un año, mide el efecto inmediato de la campaña de
promociones en términos de ventas.
Sidddarth, Bucklin y Morrison (1995) aúnan la preocupación por el efecto de las
promociones a largo o corto plazo con la idea de la existencia de un grupo reducido de
marcas en la mente del consumidor. Su trabajo tiene como objetivo desarrollar un
procedimiento que determine estadísticamente el grupo restringido de alternativas de
marcas de elección del consumidor, para incorporarlo posteriormente a un modelo de
conducta de panelista con datos escáner. Con este modelo contradicen a la literatura que
asegura que las promociones tienen efectos negativos a largo plazo, ya que demuestran
que gracias a una promoción la marca puede pasar a formar parte del grupo restringido
de marcas en la mente del consumidor.
En ese mismo año Cannon y Seamons (1995), conscientes de que los datos de una
sola fuente (SINGLE SOURCE) son muy caros y no siempre están disponibles,
proponen un método para sustituirlos y planificar las acciones promocionales uniendo
datos de consumo con datos de exposición a estímulos.
Dada la importancia de los cupones dentro de las alternativas de promoción en
Estados Unidos, no es de extrañar que en ese fructífero año de 1995 algún autor
estudiara su efecto utilizando datos del panel de hogares. Este es el caso de Chiang
(1995) que, utilizando en esta ocasión datos proporcionados por A.C.Nielsen, expone un
método para examinar las implicaciones competitivas del uso del cupón. Demuestra que
si se concibe el uso del cupón como variable endógena del modelo, se puede estimar la
"baseline", lo que permite comparar con los datos obtenidos al no usar cupón.
Al investigar la fijación de los precios con datos escáner del panel de hogares,
Vilcassim y Chintagunta (1995) dicen que uno de los factores que han potenciado el uso
y extensión del modelo Logit es la disponibilidad de los datos de escáner. Resaltan sus
importantes aportaciones en la toma de decisión sobre las variables de marketing y su
utilidad a la hora de hacer predicciones.
Para ese momento la utilización de los datos del panel de hogares en entorno
escáner está suficientemente maduro como para que los institutos de investigación
pioneros propongan metodologías para su estudio con nombre propio.
Este es el caso de Sperling (1996) que describe el denominado
BEHAVIORSCAN, una herramienta que propone para medir la eficacia de las acciones
promocionales otra importante multinacional dentro del mundo de la investigación de
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mercados: GFK. Dicha herramienta permite la unión de datos de conducta del hogar,
con datos de la exposición de los hogares a los estímulos promocionales, con ventas
realizadas por los establecimientos.
También gracias a la implantación de los sistemas automáticos de escáner,
Brandes (1996) describe el seguimiento de consumidores basado en el uso de tarjetas
con las que efectúan compras y que tienen toda la información sobre los consumidores.
Con un total de 12.000 clientes se observó entre un 10% y un 30% de respuesta a las
actividades promocionales, consiguiendo un 10% de incremento de las ventas.
En ese mismo año Papatla y Krishnamurthi (1996) proponen un modelo para
examinar a largo plazo los efectos de las promociones. Los parámetros que forman el
modelo son el precio y la lealtad hacia la marca teniendo en cuenta su variación a lo
largo del tiempo. Estos parámetros se tratan como una función de las compras realizadas
con cupón, con presencia de folletos y con exposiciones especiales (display). Los datos
usados en el modelo son del mercado de detergentes líquidos del panel de hogares de
A.C.Nielsen en una sola área