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Publicaciones de Estudiantes
Autor: Justo Javier Ezquer Espin
Titulo: Ciencia y Arte Sumerios
Area:
Pais:
Perfil:
Programa: Doctorado en Historia de Antiguas
Civilizaciones
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INTRODUCCIÓN
A la raza humana nos encantan los
mitos, ya que desde el principio de
los tiempos los
hemos creado, llenando con ellos el
mundo de una fantasia poética, y
porque negarlo del
encanto que una vision racional de
las cosas no nos podría dar del todo
jamás.¿ Quien no
ha soñado a veces en alguna de las
infinitas leyendas e historias
fantasticas que llenan el
saber popular ? Los mitos nacen
facilmente, crecen rapido y tiene la
curiosa capacidad de
negarse a morir aunque la ciencia
destruya los pilares que lo
sostienen, pues al igual que las
religiónes están basados en la gran
necesidad que tenemos los humanos
por tener fé. Como
ejemplo no es de extrañar que astros
tan prominente como la luna y el sol
pudiesen
dejar de tener su racion de leyendas
y sobre todo gente dispuesta a
creerlas, Dicen que la
luna regula el ciclo menstrual de
las mujeres, que la luna llena
aumenta los partos y
provoca mayor nivel de delitos, y
suicidios, de ahi la expresion
lunaticos.
"Una de las expresiones mas tipicas
entre lo que creen mitos lunares,
dice
que si la influencia de la Luna
provoca mareas en los oceanos, como
no va
a afectarnos a nosotros, que estamos
hechos la mayor parte de agua ? La
respuesta es por la misma razon que
no se forma una marea en un vaso de
agua. El resultado del tiron
gravitatorio lunar es directamente
proporcional a
la masa afectada, cuanto mayor es
esta, mas acusado se hace su efecto,
razon
por la cual la luna provoca grandes
movimientos de agua en los oceanos,
pero son muchisimo mas debiles en
mares pequeños como el Mediterraneo,
y con un efecto casi nulo en lagos e
impide de paso que en la tina, se
formen
mareas, cosa que aunque curiosa
seria tambien bastante problematica.
En
realidad el tiron gravitatorio lunar
sobre nosotros es el equivalente al
peso de
un mosquito, es decir, este efecto
no nos afecta en lo absoluto."
La más simple de las definiciones
que se pueden dar a los mitos es la
de fábula o ficción
alegórica. Especialmente en materia
religiosa, siempre estamos llenos de
mitos y leyendas,
que necesitan de fe para ser creídos
pues suelen sonar irreales, esta
explicación se limita a
hacer una traducción literal de que
no aclara las razones fundamentales
de su ser en otros
ámbitos más reales. Una idea que
comparten todos los autores que
escriben sobre el mito,
es que en su finalidad tratan de dar
explicación al origen de la vida y a
las demás
cuestiones filosóficas tradicionales
como ¿a dónde vamos? ó ¿quiénes
somos? Por lo tanto,
se puede decir que los mitos
otorgaron favores al ser humano,
como es la explicación o
justificación del mundo, pues la
figura divina surge en la mente
humana para explicar lo
racionalmente inexplicable, ante la
necesidad de entender o al menos
justificar los
fenómenos que rodean al hombre, e
incluso la presencia de éste sobre
la tierra y la
existencia misma de ésta. Así el
concepto de Dios ha evolucionado a
la par que el hombre,
1.- Física para ciencias e
ingenierías, Raymond A. Serway,
McGraw Hill, 1982, Pág.94.
3
En las leyendas sumerias son las más
antiguas acerca de Dioses, estos
tienen
características muy humanas. En un
principio los Dioses vivían entre
los hombres y se
relacionaban con ellos, incluso
había comercio carnal entre unos y
otros. En cambio, los
judíos plantearon la existencia de
un solo Dios, omnipotente,
omnipresente eterno, etéreo
y perfecto. En este concepto Dios no
tiene características humanas, según
el Génesis Dios
crea todo sin requerir la existencia
previa de nada, el único acto en el
cual echa mano de
una materia prima previamente creada
por él, es la creación del hombre al
que hace de
barro. Si entendemos que Dios es el
único recurso para justificar lo
inexplicable, podemos
establecer que el nacimiento de los
Dioses era inevitable, pues los
Dioses son a través de
la historia el elemento rector de la
vida social humana, con su
existencia dan sustento al
principio de autoridad, a los
conceptos de bien y de mal, y a la
búsqueda del bien conforme
a cada religión, es decir los Dioses
fundamentan la moralidad necesaria
para la
convivencia. En la tradición
judeocristiana Dios dicta las leyes
y las da a los hombres para
que vivan y alcancen la perfección
en su cumplimiento, en otros casos
los Dioses son el
motor que mueve a los pueblos,
Mahoma y la guerra santa que dio
lugar a un gran
imperio, en un principio sólo
buscaba servir a Dios, pero
innegablemente tuvo resultados
mucho más amplios y profundos en la
historia. Posteriormente el
concepto de Dios, aporta
a la humanidad un servicio quizá más
grande que los anteriores. Cuando el
hombre toma
conciencia de su finitud, se apodera
de él la desolación, porque a la
pregunta ¿de dónde
vengo? Sigue irremediablemente a la
de ¿a dónde voy? La nada es
aterradora, el hombre
teme a la oscuridad y Dios da la
esperanza de trascender la finitud,
esperanza que se
transforma en el sostén más
importante de Dios, es por este
servicio que Dios no ha
muerto, pues nadie sabe con certeza
que pasará después de la muerte. Sin
embargo, si
buscasemos algo, una sola cosa, que
nos permitiera diferenciar a los
mitos de las
realidades y sobretodo a los humanos
del resto de las especies, es que
dejamos registros
para dar a conocer a las nuevas
generaciónes el pasado, que en la
mayoria de las veces era
incomprendido y terguiversado, pues
sin el conocimineto previo
necesario, las ideas y
objetos pierden su uso práctico,
cambiándolo por uno mítico.
Los Dioses de la brumosa
prehistoria han dejado innumerables
huellas que no pudimos leer ni
descifrar hasta ahora,
porque el conocimiento y sus
avances, hoy tan vinculados con
nosotros, fueron
inexistentes, imposibles e
inimaginables para la humanidad
durante muchos milenios. En
la más remota antigüedad, nuestros
antepasados recibieron visitas de
sus Dioses,
asumiéndolo como un hecho, las
líneas de Nazca, las pinturas de
Tassili, los Moais de
Pascua, la loza sepulcral de
Palenque y la estatuilla Dogu del
Japón nos revelarían
aspectos de esos antiguos emisarios,
de igual forma los carros de fuego
bíblicos, las
vimanas de los textos sagrados
hindúes, la máquina de Antiquitera y
las pilas de Bagdad no
podían ser otra cosa sino artilugios
fabricados por esos Dioses. Las
pirámides de Egipto,
los megalitos de Stonehenge, la
calavera de cristal maya, las
piedras de Ica, etc. Serían
vestigios que esconden los profundos
conocimientos que fueron entregaron
a nuestros
ancestros. Así surgen las historias
sobre la llegada de Dioses que nos
infundieron su saber
en la noche de los tiempos, esto se
sustenta sobre pruebas de lo antes
mencionado.
4
Definitivamente nuestros antepasados
históricos, no eran tontos, quizá no
tuvieran una
sofisticada tecnología, pero eran
tan hábiles e inteligentes como
nosotros y en determinados
casos concretos combinaron tales
dosis de dedicación, inteligencia y
duro trabajo que
consiguieron resultados que nos
impresionan incluso a nosotros.
Existen miles de
testimonios dejados por las culturas
del pasado, como los sumerios, que
nos arrojan
crónicas sobre extraños Dioses y
signos en los cielos anómalos. Y que
nos cuentan como
en aquellas épocas remotas presuntos
Dioses del cielo, nos legaron sus
conocimientos
astronómicos y matemáticos, nos
enseñaron las artes, las ciencias e
incluso nos ayudaron a
construir monumentos, que tenían una
utilidad práctica para los Dioses y
que debían ser
preservados para que como cuentan
las tradiciones sumerias, algún día
la humanidad al
llegar a un grado de avance
determinado, pudiera ser juzgado y
convivir de nuevo con
estos Dioses como antaño.
5
DESCRIPCIÓN
La Historia de la ciencia, es el
campo de la historia que estudia el
desarrollo temporal de los
conocimientos científicos y
tecnológicos de las sociedades
humanas. Este campo de la
historia también estudia el impacto
que la ciencia y la tecnología han
tenido históricamente
en la cultura, la economía y la
política, ya que la ciencia es un
cuerpo de conocimiento
empírico y teórico, producido por
una comunidad global de
investigadores que hacen uso
de técnicas específicas para
observar y explicar los fenómenos de
la naturaleza, bajo el
nombre de método científico. La
historia de la ciencia recurre al
método histórico tanto de
la historia intelectual como de la
historia social, la mayor parte del
estudio de la historia de
la ciencia ha sido dedicado a
responder preguntas sobre lo que es
la ciencia, como funciona,
y si esto expone el modelo a gran
escala y con tendencias. En la
sociología de la ciencia, en
particular, se han enfocado los
caminos en los que los científicos
trabajan, mirando
estrechamente los caminos que
producen y construyen el
conocimiento científico. Desde
los años sesenta, una tendencia
común en los estudios de la ciencia
(el estudio de la
sociología y la historia de la
ciencia) han querido acentuar el
componente humano dentro
del conocimiento científico, y la
opinión sobre los datos científicos
arrojados son
evidentes, en valor y contexto. Una
de las causas principales de
preocupación y
controversia en la filosofía de la
ciencia ha sido la de preguntarse
sobre la naturaleza del
cambio de teoría en la ciencia. Tres
filósofos en particular, son los que
representan los
pilares principales de este debate;
Popper, quien argumentó que el
conocimiento científico
es progresivo y acumulativo, Kuhn,
quien argumentó que el conocimiento
científico se
mueve gracias a la revolución
científica y no es necesariamente
progresiva y Feyerabend,
quien argumentó que el conocimiento
científico no es acumulativo o
progresivo, y que no
puede haber problemas de marcación
en términos de método entre la
ciencia y cualquier
otra forma de investigación. Esto
generó un gran debate en la
comunidad académica sobre
el significado y la objetividad de
la ciencia. A menudo, pero no
siempre, un conflicto sobre
la verdad de la ciencia ha hecho
mella en la comunidad científica y
en las ciencias sociales
o humanidades, este se acentúa aún
más entre ciencia y religión,
llevándonos a caminos
escabrosos por los que es difícil
salir bien librados. En tiempos
prehistóricos, los consejos
y los conocimientos fueron
transmitidos de generación en
generación por medio de la
tradición oral, el desarrollo de la
escritura permitió que los
conocimientos pudieran ser
guardados y comunicados a través de
generaciones venideras con mucha
mayor fidelidad.
Con el cambio en el Neolítico y su
desarrollo de la agricultura, que
propició un exceso de
alimentos, que hizo factible la
posibilidad del desarrollo para
civilizaciones tempranas,
porque podía ser dedicado más tiempo
a otras tareas que a la
supervivencia. A partir de sus
principios en Sumer (actualmente
parte de Irak) alrededor del 3500
A.C. Los pueblos del
norte comenzaron a intentar
registrar la observación del mundo
con datos cuantitativos y
numéricos sumamente cuidados, pero
sus observaciones y medidas
aparentemente fueron
tomadas con otros propósitos más que
la ley científica. Un caso concreto
es el teorema de
Pitágoras, que fue registrado,
aparentemente en el siglo XVIII A.C.
La tabla mesopotámica
Plimton 322, registra un número de
trillizos Pitagóricos (3,4,5) (5,
12,13), datado en el
1900 A.C. Posiblemente milenios
antes de que Pitágoras, pero que no
solo era una
6
Formulación abstracta del teorema de
Pitágoras, sino una serie
trigonométrica, lo que
implica avances matemáticos en
calculo diferencial, que no fueron
descubiertos
oficialmente sino hace casi
trescientos años de la fecha en que
vivimos. De igual manera
sólo hace unos cientos de años que
la ciencia descubrió la existencia
de la lengua
sumeria, y fue simplemente por
casualidad, a través de las
excavaciones arqueológicas en
Mesopotamia, donde se descubrieron
tablillas escritas en la escritura
cuneiforme, en ellas
aparecían documentos redactados en
varias lenguas. Con bastante
trabajo, los eruditos
lograron identificar una de las
lenguas, el acadio, relacionada
lejanamente con el árabe y
el hebreo, sin embargo, se
encontraron con gran cantidad de
documentos escritos en otra
lengua, aquella lengua era muy
distinta a las lenguas semíticas con
las que se habían
encontrado. Un investigador Francés
decidió darle el nombre de sumerio,
según el título
que algunos monarcas llevaron, como
Rey de Sumer y Akkad, si una lengua
era el acadio,
la otra debería ser el sumerio. Este
fue utilizado de la misma forma que
el latín en la edad
media y moderna, pues era la lengua
de la literatura y de la religión, y
como el latín, fue
utilizada, incluso después de su
desaparición como lengua hablada.
Gracias a ello
poseemos gran cantidad de textos
gramaticales y léxicos preparados
para la enseñanza del
sumerio en las escuelas para
escribas de Babilonia y Asiría. Es
por ello que en la
actualidad poseemos un conocimiento
bastante profundo de la lengua
sumeria, que a
simple vista es una lengua
complicada y oscura aunque una vez
aprendida es muy rápida
para dar a entender las ideas. Su
filiación es desconocida, tiene
muchos rasgos similares al
turco y una lógica como la del
idioma Kanji japonés, por lo que hay
investigadores que la
relacionan en algún estadio de
desarrollo muy primitivo de amabas
lenguas. Los avances
significativos en sumeria, son
referentes a la astronomía, a las
matemáticas y a la
medicina. Su geometría era una
consecuencia necesaria de la
topografía, con el fin de
intentar conservar la disposición y
la propiedad de las tierras de
labranza, que fueron
inundadas. La regla del triángulo
rectángulo y otras reglas básicas
sirvieron para
representar estructuras rectilíneas,
el pilar principal de la
arquitectura, eran también el
centro de la química y la
investigación para la mayor parte
del mediterráneo. Debido a las
características ahora desérticas de
la zona, quedan pocas muestras, pero
sin embargo el
arte es muy parecido al arte del
período magdaleniense de la
prehistoria, la técnica era la
misma que en el relieve pariental,
sin perspectiva, al igual que los
mosaicos, estos más
perdurables y característicos, que
tenían un fin más decorativo que las
otras facetas del
arte. En la pintura y grabados, la
jerarquía se mostraba de acuerdo al
tamaño de las
personas representadas en la obra,
los de más alto rango se mostraban
más grandes a
comparación con el resto, la pintura
fue estrictamente decorativa y se
utilizó para
embellecer la arquitectura. Carece
de perspectiva, y es cromáticamente
pobre, sólo
prevalecen el blanco, el azul, el
rojo y el uso de la técnica del
temple. Se puede apreciar
en mosaicos decorativos o azulejos.
Los temas eran escenas de guerras y
de sacrificios
rituales con mucho realismo, se
representan figuras geométricas,
personas, animales y
monstruos, se emplea en la
decoración doméstica y no se
representaban las sombras.
7
A diferencia de nuestra época, en
donde casi todos los grandes
descubrimientos y las
revoluciones científicas proceden de
los herejes, que van en contra de
los paradigmas
establecidos, los avances
tecnológicos sumerios giraban
alrededor de su religión, esto
indudablemente por su gran
dependencia de espíritu. La creación
del hombre según los
mitos sumerios es muy parecida a la
Biblia, Enki tomo arcilla y
le dio forma, ayudado por
Nammu, aunque las primeras
formas no fueron satisfactorias, al
final crearon a Adapa, que
era para ellos un Lulu o ser para el
trabajo pesado. Los sumerios veían a
estos seres como
Dioses, ya que eran inteligentes,
poseían muchas tecnologías y
conocimientos, a los que
aún no hemos llegado, además tenían
una longevidad extraordinaria,
aunque finalmente
eran mortales. Estos Dioses fueron
llamados por los sumerios Anunnaki,
el término que
menciona la Biblia es Nephilim,
recordando que la Biblia es
influenciada de las tradiciones
sumerias, aunque algunas
traducciones erróneas del término
los denominan gigantes. Según
los sumerios sus Dioses bajaron a la
tierra desde el cielo o mejor dicho
desde Nibiru,
mucho antes de la llegada de la
humanidad. Para los sumerios, al
igual que para otros
muchos pueblos de la antigüedad, sus
Dioses fueron seres vivos y no
imágenes abstractas o
artísticas guardadas en templos que
exigían dogmas de fe para
comprenderlos. Dichos
Dioses habitaron entre ellos y de
ellos aprendieron las actividades,
normas de convivencia
y todo avance tecnológico y social.
Ellos vinieron como colonos y
explotadores, Hicieron
de la tierra su hogar y empezaron a
construir ciudades, que asociaron a
funciones
determinadas y que fueron gobernadas
por los escogidos de los Anunnakis.
El Antiguo
Testamento llamaba a los ángeles del
Señor malachim, que significa
literalmente,
emisarios. Estos emisarios llevaban
los mensajes divinos y hacían
cumplir los mandatos
de Dios. Tal como se nos revela en
multitud de casos, estas divinidades
podían volar, pero
no en la forma representada por la
cultura popular, pues la falsa y
romántica idea de los
regordetes ángeles asexuados, con
caireles rubios, bata blanca o
pañales y alas de ave, es
la representación que el pintor
Rafaello dio de ellos. La Biblia, el
Torá, o cualquier otro
libo sagrado jamás los mencionó así.
"El retablo Baronci es conocido en
italiano como Pala di San Nicola da
Tolentino
(Retablo de san Nicolás de
Tolentino). El 10 de Diciembre del
1500, Rafael y
Evangelista da Pian di Meleto, un
pìntor mayor del taller del padre de
Rafael,
recibieron el encargo de pintar
juntos un gran retablo dedicado a
Nicolás de
Tolentino, para la capilla Baronci
en la iglesia de San Agustín en
Città di Castello,
cerca de Urbino. En los documentos
Rafael, a diferencia de su
colaborador, es
mencionado como magister
("maestro"). La obra se finalizó el
3 de Septiembre de
1501.Durante un fuerte terremoto en
1789, la obra resultó tan dañada que
decidieron serrarla en pedazos y
mostrar sólo las partes no
afectadas. Ese mismo
año, el papa Pio VIadquirió los
fragmentos para las Colecciones
Vaticanas, donde
permanecieron hasta1849. No está
claro lo que ocurrió con ellos
después. Sólo
muchos años más tarde los estudiosos
pudieron localizar seis piezas
diferentes,
cuatro fragmentos de la pintura
principal y dos predelas, que han
entrado a formar
parte de diferentes colecciones. Se
trataba de un retablo, pintado al
óleo sobre
madera. Una imagen de la obra al
completo se encuentra en una copia
del siglo
8
XVIII en la Pinacoteca civica en
Città di Castello. Esbozos
preliminares de Rafael
se pueden encontrar en el Museo
Wicar, Lilley el Museo Ashmolean,
Sobre la base
de estos dibujos se ha asumido que
el diseño del altar es enteramente
obra de
Rafael, mientras que en la ejecución
fue ayudado por Evangelista da Pian
di Meleto.
Lo más probable es que Rafael
pintara el retablo y Pian di Mileto
las predelas. En el
centro del retablo aparecía Nicolás
de Tolentino, en pié, bajo una
arquería, con el
diablo a sus pies. Junto a él había
tres ángeles. Por encima, Dios
padre, con una
corona en la mano, y rodeado de
cabezas de ángeles. A su izquierda,
estaban
pintados la virgen María y Agustín
de Hipona."
En otro ejemplo el patriarca Jacob
vio a los ángeles del señor subiendo
por una escalera
celeste, a Agar quien era la
concubina de Abraham, le hablaron
desde el aire, y fueron ellos
los que llevaron a cabo la
destrucción aérea de Sodoma y
Gomorra. El relato bíblico de los
sucesos que precedieron a la
destrucción de las dos ciudades
pecadoras ilustra el hecho de
que estos emisarios eran, por una
parte, antropomórficos en todos los
aspectos y por otra,
podían ser identificados como
ángeles tan pronto se les observaba,
sabemos también que su
aparición era repentina.
"Abraham levantó los ojos y, he
aquí, que había tres individuos
parados a su vera.
Haciendo reverencias y diciéndoles
Mis Señores, les imploró, no paséis
de largo
cerca de vuestro servidor, y los
persuadió para que se lavaran los
pies, descansaran
y comieran. Después de hacer lo que
les pedía Abraham, dos de los
ángeles, el
tercer ángel resultó ser el mismo
Señor, siguieron hasta Sodoma. Lot,
el sobrino de
Abraham, estaba sentado a la puerta
de Sodoma, al verlos, Lot se levantó
a su
encuentro y postrándose rostro en
tierra, dijo, Ea, señores, por
favor, desviaos hacia
la casa de este servidor vuestro,
hacéis noche, os laváis los pies y
de madrugada
seguís vuestro camino. Después, él
les preparó una comida, y comieron.
Cuando la
noticia de la llegada de los dos se
difundió por la ciudad, los
sodomitas rodearon la
casa, desde el mozo hasta el viejo,
todo el pueblo sin excepción,
llamaron a voces a
Lot y le dijeron ¿dónde están los
hombres que han venido donde ti esta
noche?
Estos ángeles comían, bebían,
dormían y se lavaban sus cansados
pies, y no obstante, se
les reconocía al instante como
ángeles del Señor, la única
explicación posible es que, lo
que vestían no era algo que todos
los habitantes de la época vestían,
de igual forma
lo que portaban, les hacían
reconocibles de inmediato.
2.-
WWW.es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Rafael
3.-Sagrada Biblia, Ediciones
Paulinas, Hechos 27:2, 24.
9
Incluso es muy probable que llevaran
armas pues cuenta la Biblia que los
dos ángeles de
Sodoma, a punto de ser linchados por
la turba, que estaban a la entrada
de la casa, les
dejaron deslumbrados y les cegaron.
Otro ángel, que en esta ocasión se
le apareció a
Gedeón, al haber sido elegido Juez
en Israel, le dio una señal divina
al tocar una roca con
su bastón y hacer salir fuego de
ella. Finalmente toda la información
que podamos
obtener acerca de los ángeles, tanto
buenos como malos, proviene de la
Biblia, sabemos
que ellos no tienen problemas para
materializarse dentro de nuestra
dimensión física, pues
comen como seres humanos, hablan,
tocan y pueden ser vistos (Gen.
18:1-8; 19:3 Heb.
13:2). Tienen un poder tecnológico
excepcional y capacidad de matar
pues se menciona
que un solo ángel fue el responsable
por la matanza de los primogénitos
en Egipto (Ex.
12; I Cor. 10:10; Heb. 11:28), otro
ángel mató 185,000 asirios (2 Reyes
19:35; Isa. 37:36).
Los ángeles no son asexuados, casi
siempre se presentan como varones,
una objeción a la
intervención sexual de los ángeles
es la mencionada cuando estos toman
a las hijas de los
hombre. (Luc. 20:35-36). Una noche
en la que el Patriarca Jacob estaba
en un campo de
las cercanías de Jarán, éste vio
"una escalera apoyada en tierra, y
cuya cima tocaba los
cielos, en la que los ángeles del
Señor estaban muy ocupados subiendo
y bajando". El
mismo Señor estaba de pie en la cima
de la escalera. Y el pasmado Jacob,
asustado, dijo:
"Así pues, un Dios está presente en
este lugar, y yo no lo sabía... ¡Qué
temible es
este lugar! Ciertamente, esto no es
otra cosa sino la Morada del Señor y
ésta es la
Puerta del Cielo."
En este relato hay dos puntos
interesantes, el primero consiste en
que los seres divinos que
suben y bajan por esta puerta del
cielo, lo hacían utilizando un
dispositivo mecánico,
descrito como una escalera. El
segundo es que la visión toma a
Jacob totalmente por
sorpresa, la morada del Señor, la
escalera y los ángeles del Señor que
la utilizan no
estaban allí cuando Jacob se echó a
dormir en el campo, tuvo la temible
visión de repente
y desapareció por la mañana, la
escalera y sus ocupantes se habían
ido. El Antiguo
Testamento nos informa también que
el profeta Elias no murió en la
Tierra, sino que fue
llevado por el señor Dios al cielo,
por medio de un Torbellino. Éste no
fue un suceso
repentino e inesperado, ya que
cuenta la Biblia que la ascensión de
Elias a los cielos
estaba prevista en fecha y lugar,
pues se le había avisado a Elías que
4.-Sagrada Biblia, Ediciones
Paulinas, Génesis 28:11-16
10
El fuera a Bethel ó la casa del
señor un día determinado,
rápidamente se habían
difundido rumores entre sus
discípulos al respecto de que estaba
a punto de ser llevado a
los cielos y cuando le preguntaron a
su discípulo más cercano si el rumor
era cierto, éste
les confirmó que de hecho, el señor
arrebataría al maestro Elías ese
mismo día, esto es
descrito por el discípulo.
"Apareci un carro de fuego, y
caballos de fuego...Y Elias subió al
Cielo, en un
Torbellino."
Aún más famoso, y, ciertamente,
mejor descrito, fue el carro celeste
visto por el profeta
Ezequiel, que vivió entre los
deportados judíos de las riberas del
río Khabur, en el norte de
Mesopotamia. Lo que Ezequiel cuenta
que vio fue un ser de aspecto
humano, envuelto en
brillos y resplandor, sentado en un
trono que descansaba sobre un
firmamento de metal
dentro del carro, el vehículo, que
podía moverse en cualquier dirección
con sus ruedas
dentro de ruedas y elevarse del
suelo verticalmente, fue descrito
por el profeta como un
torbellino fulgurante. En algunos
estudios recientes sobre esta
descripción bíblica, como
el del Ing. Josef F. Blumrich, de la
Administración Nacional Aeronáutica
y del Espacio de
los Estados Unidos (NASA), se ha
llegado a la conclusión de que el
carro que vio
Ezequiel era una especie de
helicóptero, compuesto de una cabina
sobre cuatro ejes, cada
uno equipado con alas rotatorias, es
decir el torbellino. Dicho diseño
fue patentado por
Blumrich y actualmente se vende en
las jugueterías como un helicóptero
de radio control,
con cuatro aspas horizontales dentro
de círculos, unidas por una cabina
en el centro del
vehículo. En la cultura sumeria, las
figurillas de arcilla encontradas en
lugares habitados
por estos, y que se estima tienen
5000 años de antigüedad, bien
podrían ser burdas
representaciones de estos ángeles,
en una de estas figurillas, se ve el
rostro a través del
casco, en otra el emisario lleva el
clásico tocado cónico divino y un
uniforme tachonado
de objetos circulares cuya función
se desconoce, los protectores
oculares o gafas de las
figurillas constituyen un detalle de
lo más interesante, porque el
oriente del cuarto milenio
A.C. estaba literalmente inundado de
figurillas abarquilladas que
representaban, de forma
estilizada, la parte superior de las
deidades, exagerando su rasgo más
prominente, un
casco cónico con visores o gafas
elípticas. Se encontraron montones
de figurillas como
éstas en Tell Brak, un lugar
prehistórico situado a orillas del
río Khabur, el río en cuyas
riberas vio Ezequiel el carro de
fuego milenios más tarde.
Indudablemente, no es una
mera casualidad que los hititas,
conectados con Sumer y Acad a través
de la zona del
Khabur, adoptaran como señal escrita
para designar a los Dioses el
símbolo de los
anteojos, tampoco resulta
sorprendente que este símbolo o
jeroglífico del ser divino,
expresado en estilos artísticos,
llegara a dominar no sólo el arte de
Asia Menor, sino
también el de los primitivos griegos
durante los períodos minoico y
micénico.
5.- Sagrada Biblia, Ediciones
Paulinas, 2 Reyes 2:1-11
11
Los textos sumerios indican que los
Dioses se ponían un atuendo especial
no sólo para
viajar por los cielos, sino también
para ascender a los distantes
cielos. Hablando de sus
ocasionales visitas a Anu en su
Morada Celestial, la misma Inanna
explicaba que podía
llevar a cabo tales viajes porque el
mismo Enlil le abroch el divino "Me"
alrededor de su
cuerpo. Un primitivo soberano
sumerio, que fue invitado por los
Dioses para ascender a
los cielos, recibi el nombre de
Enmeduranki, que literalmente,
significa "soberano cuyo
me conecta Cielo y Tierra". Una
inscripci n de Nabucodonosor II, en
la que se describe la
reconstrucción de un pabellón
especial para el carro celeste de
Marduk, afirma que éste
formaba parte de la casa fortificada
de los siete "Me" de cielo y tierra.
Por lo tanto los
"Me" eran objetos de poder divinos,
sin embargo, literalmente, el
término proviene del
concepto de "nadar en las aguas
celestiales". Inanna los describía
como partes de la
vestimenta celestial que ella se
ponía para sus viajes en el barco
del cielo. En la leyenda
griega de Ícaro, éste intenta volar
sujetando con cera unas alas a su
cuerpo, las evidencias
del oriente de la antigüedad
muestran que, aunque quizás se
representase a los Dioses con
alas para indicar sus capacidades
voladoras o, quizás a veces, con
uniformes alados, se
pretendió decir con ello que tenían
capacidad para volar, no que eran
aves. Alrededor de
dos milenios antes, cuando el
soberano sumerio Gudea conmemoraba
la construcción del
templo de su Dios Ninurta, escribió
que se le apareció un hombre que
brillaba como el
cielo, por el tocado que llevaba en
la cabeza, era un Dios. Cuando
Ninurta y dos
acompañantes divinos se le
aparecieron a Gudea, estaban de pie
junto al pájaro negro del
viento divino de Ninurta, al final,
resultó que el propósito principal
para la construcción
del templo fue el proporcionar una
zona de seguridad, un recinto
especial dentro de los
terrenos del templo, para este
pájaro divino. Gudea relató que,
para la construcción de este
recinto, se necesitaron enormes
vigas y gigantescas piedras traídas
de muy lejos, y la
construcción del templo se dio por
terminada sólo después de que el
pájaro divino entrara
en el recinto. Una vez allí, el
pájaro divino pudo agarrarse al
cielo y fue capaz de reunir
cielo y tierra. El objeto era tan
sagrado que estaba permanentemente
protegido por dos
armas divinas, llamadas el cazador
supremo y el asesino supremo, armas
que emitían
rayos de luz que daban muerte a
quien las desafiara. La similitud
entre las descripciones
bíblicas y sumerias, son obvias en
cuanto a la descripción de una
escalera, un pájaro de
viento y un torbellino que podía
elevarse hacia el cielo
12
ANÁLISIS GENERAL
En una primera aproximación, el
conocimiento sería sólo el conjunto
de las facultades
sensoriales, pero ello haría que tal
definición no fuera aplicable
solamente al hombre, por
ejemplo; Un perro doméstico
reconoce, es decir conoce una y otra
vez a su amo,
principalmente por medio del olfato,
un pájaro conoce en cuál rama de qué
árbol está
ubicado su nido, gracias a su agudo
sentido de la vista, así mismo, un
mosquito conoce
dónde se halla la posible víctima de
su picadura gracias a su
desarrollado sentido de la
percepción térmica, que le permite
localizar en la oscuridad más
absoluta a un animal de
sangre caliente, tales formas del
conocimiento no son sino expresiones
primarias de la
capacidad sensorial. Un hombre
primitivo reúne una cantidad de
conocimientos que le
ayudan a subsistir en medio de una
naturaleza inhóspita y aun hostil,
pues los va
relacionando entre sí por medio de
la memoria, la asociación de ideas y
en cierto grado la
intuición, al punto de llegar a
tener lo que podría ser llamado un
conocimiento empírico, es
decir adquirido por las experiencias
sucesivas y su recuerdo, sumado a
los que pudiera
recibir de sus semejantes y
particularmente de sus mayores a
través del aprendizaje. El
conocimiento alcanza en realidad a
tener su verdadero valor filosófico
cuando el hombre
adquiere el estado de conciencia de
poseerlo y se ubica dentro del mundo
que lo rodea y de
los fenómenos naturales que en ese
ambiente existen. Cuando llega el
momento en que el
hombre tiene conciencia de tales
fenómenos naturales, de su
repetición, de la relación entre
unos y otros y de que existen
ciertas constantes que se reiteran,
se halla en los umbrales del
conocimiento sistematizado, o mejor
dicho del conocimiento científico. A
lo largo de la
historia de la humanidad, el paso
del conocimiento empírico al
conocimiento científico ha
sido paulatino y prolongado, ha
recibido en oportunidades grandes
impulsos con los
consiguientes adelantos, debido a la
inteligencia de algunos hombres que
han marcado hitos
decisivos en el desarrollo de la
aprehensión intelectual,
relacionando por vez primera lo que
nadie había hecho. Cuando los
sumerios escribían sobre tablitas de
arcilla la posición de
los planetas y de las estrellas,
llegando incluso a predecir ciertos
fenómenos celestes, ya
había nacido una ciencia, se puede
decir que los griegos, por su parte,
son los descubridores
de la ciencia natural, pues eran en
realidad aquellos primitivos sabios
helénicos, verdaderos
filósofos de la naturaleza, como
Tales de Mileto, Anaximandro,
Aristóteles, Hipócrates,
Pitágoras, pertenecieron a aquella
categoría de hombres que dieron gran
impulso al
desarrollo del conocimiento
científico. Platón y Aristóteles
quizá sean los primeros que
plantean el problema del método
científico, para ellos el
conocimiento basado en los
conceptos surgidos de la observación
de los hechos, reflejaban la
realidad. Esta posición
dogmática no es puesta en duda hasta
el siglo XVI con Descartes, quien
retorna el problema
del método con el fin de llegar a
evitar el error, aunque en realidad
instaura la duda
metódica. Debieron pasar varios
siglos antes de que se comprendiera
la necesidad de una
de las bases del conocimiento
científico tal como lo entendemos
actualmente. El hombre
actual, que no conozca la historia
de las Ciencias, se puede sorprender
al enterarse de que la
relación entre las gotas de agua,
luz y los colores del arco
13
Iris responde a un sencillo fenómeno
físico, y que tal descubrimiento
sólo se logró no hace
más de tres siglos. La ley de
gravedad, la circulación de la
sangre, la existencia de seres
diminutos invisibles a simple vista,
fueron comprendidos oficialmente por
el hombre sólo
después del siglo XVIII. En las
últimas décadas, en cambio, el
conocimiento de las distintas
ramas científicas, cada vez más
subdivididas en especialidades, está
siendo vertiginoso y ya
es imposible concebir un hombre, que
supiese todo lo que en este momento
la Humanidad
sabe. Esto no puede separar el
problema del conocimiento del otro
problema, que es
fundamental y es el de la verdad,
puesto que este conocimiento es más
importante, pues
un conocimiento falso no es tener
conocimiento, sino por el contrario
significa vivir en la
mentira y por lo tanto ignorancia de
ese conocimiento.
Desde los primero humanos,
fabricamos herramientas, algunas
especies como los primates
mas avanzados, son capaces de
manipular elementos de su entorno,
como pueden ser
pequeñas ramas de una árbol, y
usarlas como improvisadas
herramientas para alguna tarea,
por ejemplo introducirla en un
hormigero y esperar a que las
hormigas suban a el para
sacarlas y comerselas, esto es en si
es algo impresionante, pero no han
fabricado una
herramienta sino que han usado algo
como tal, lo que es una diferencia
de grado.La
humanidad sí fabrica cosas, es capaz
de modificar y usar elementos
diversos para crear algo
que no existia de forma natural. Fue
asi como nuestros antepasado pasaron
de ser una presa
a ser un cazador letal gracias a que
aprendieron a fabricar, entre muchas
otras cosas, armas
como chucillos o lanzas. Solo eso
fue suficiente para dar un vuelco
dramatico a la situacion
y llevar a una criatura fisicamente
debil en comparacion a los
depredadores mas dotados a
la cima de la cadena alimenticia,
desde ese dia las otras especies no
pudieron hacer más que
retroceder. La evolucion humana
desde el puento de vista
tecnologico, se divide en diversas
eras dependiendo del material del
que se disponia para contruir sus
utiles, asi la edad de
piedra, correspondio a la epoca
donde esta era lo mas avanzado con
lo que se podia contruir
cosas, en algun momento del tercer
mileno antes de nuestra era se
descubrio el cobre y el
estaño, y que la aleacion de ambos
creaba el bronze, este permitía
construir armas mas
resistentes y duraderas, dando a sus
propietarios una gran ventaja. Nacio
asi la edad de
bronze, con lo cual barrio las
culturas mas atrasadas y llevo a las
civilizaciones urbanas a
un nivel mucho mas avanzado, en
especial las del Oriente Proximo.
Finalmente, alrededor
del 1400 A.C. los Htitias empezaron
a usar el hierro para su armamento,
lo que les dio una
enorme ventaja ante sus adversarios
armados con espadas de bronze, que
se rompian ante el
impacto de este sorprendente nuevo
elemento, pronto todos lo adoptaron
para poder
sobrevivir y restablecer el orden.
Nacio la edad del hierro, y con el
un pequeño misterio,
¿como lo descubrieron ? El Cobre
tiene un punto de fusion lo bastante
bajo como para que
un fuego lo suficientemente intenso
lo pueda fundir y revelar su
existencia, pero el Hierro
es diferente, pues solo lo hace a
1,635 grados centigrados, es
dificil, por tanto, que se
pudiera descubrir por casualidad.
Solo una exploracion intencionada y
metodos especiales
de procesado podian revelarlo, por
tanto, ya sabian lo que estaban
buscando antes de
descubrirlo ¿ de donde les vino
entonces esa informacion y cual fue
la guia e inspiracion
que les llevo a el ? La respuesta es
el cielo, en este caso literalmente
por un mensaje
divino. Podríamos incluso pensar que
"del cielo " se refería a que quizá
el hierro
provino de los
14
Meteoritos, pero con eso no habría
una cantidad suficiente de este,
pues en plena edad
de bronze ya existían objetos de
hierro, y entre ellos tenemos una
famosa daga de dicho
manterial encontrada en la tumba de
Tutankamon. Las palabras usadas por
las diferentes
culturas para definir el hierro no
deja lugar a dudas de donde les
llego, incluso antes que
que lo descubrieran y aprendieran a
extraerlo y procesarlo, los hititas
y sumerios lo
denominaban fuego del cielo, los
egipcios rayo del cielo y los
asirios metal del cielo, como
se puede ver, todos apuntaban hacia
arriba cuando se referian al lugar
de procedencia. Dios
le decía a Abraham, que salió de Ur
de los Caldeos, que mirara a las
estrellas, cada vez que
hablaba de las futuras generaciones
hebreas. De hecho, el Antiguo
Testamento está repleto
de información astronómica, José se
comparaba a sí mismo y a sus
hermanos con doce
cuerpos celestes, y el patriarca
Jacob bendijo a sus doce hijos
relacionándolos con las doce
constelaciones del zodiaco. En los
Salmos y en el Libro de Job se
refieren una y otra vez a
fenómenos celestes, a las
constelaciones del zodiaco y a otros
grupos de estrellas como las
Pléyades. Así pues, el conocimiento
de los astros, la división
científica de los cielos y otros
datos astronómicos eran bien
conocidos en el antiguo Oriente
Próximo bastante antes de la
época de la Grecia clásica. El
alcance de la astronomía
mesopotámica, en la que se basaron
los primitivos astrónomos griegos,
debe haber sido enorme, pues sólo
con lo que los
arqueólogos han encontrado, nos
veríamos ante una avalancha de
textos, inscripciones,
impresiones de sellos, relieves,
dibujos, listas de cuerpos celestes,
presagios, calendarios,
tablas horarias de amaneceres y
puestas del Sol y los planetas,
predicciones de eclipses,
incluso precisaban de un
conocimiento astronómico amplio y
preciso, sin el cual no se
hubieran podido distinguir entre las
estrellas fijas y los planetas
errantes, sabían que el Sol
y la Luna ni eran estrellas fijas ni
planetas ordinarios, estaban
familiarizados con los
cometas, los meteoritos y otros
fenómenos celestes, y podían
calcular las relaciones entre
los movimientos del Sol, la Luna y
la Tierra. Seguían los movimientos
de los cuerpos
celestes y los relacionaban con la
órbita de la Tierra y con la
rotación a través del sistema
helíaco, que aún se utiliza hoy pues
mide la salida, la puesta de las
estrellas y los planetas
en los cielos de la Tierra con
relación al Sol. Muchos de estos
textos eran, ciertamente,
más astrológicos que astronómicos
por naturaleza, los cielos y los
movimientos de los
cuerpos celestes parecían ser la
principal preocupación de los
poderosos reyes, de los
sacerdotes de los templos y de la
gente de la tierra en general, el
objetivo de los
observadores de estrellas parecía
ser el de encontrar en los cielos la
respuesta al curso de
los asuntos en la tierra como eran
la guerra, paz, abundancia,
hambruna. El
descubrimiento de las civilizaciones
mesopotámicas, realizado con las
excavaciones
efectuadas en los últimos cien años,
no deja lugar a dudas de que, tanto
en el campo de la
astronomía como en otros muchos
campos, las raíces de nuestro
conocimiento están
profundamente arraigadas en
Mesopotamia, hemos recurrido y
continuamos el patrimonio
de Sumer. Las efemérides divinas,
eran de lo más precisas y no se
basaban en las
observaciones de los astrónomos
sumerios que las prepararon, puesto
que éstos las habían
calculado a partir de unos esquemas
aritméticos fijos, que habían sido
entregados por los
Dioses y que no debían trastocar,
los astrónomos que utilizaban estos
cálculos de los
esquemas aritméticos, las realizaban
con la ayuda de unos textos de
15
Procedimiento, que acompañaban a las
efemérides y que daban las normas,
paso a paso,
para el cálculo de las efemérides,
según una estricta teoría
matemática, pues era mortal
ofender a un Dios. En realidad los
astrónomos sumerios ignoraban las
teorías y
fundamentos sobre las que se basaban
las efemérides y sus cálculos
matemáticos, sin
embargo deben haber existido, porque
es imposible diseñar unos esquemas
de cálculo tan
complicados sin un plan sumamente
elaborado. Los astrónomos
mesopotámicos estaban
familiarizados incluso con el
fenómeno de la retrogradación, que
es el aparente curso
errático y serpentino de los
planetas tal como se ven desde la
Tierra, causado por el hecho
de que la Tierra órbita al Sol con
mayor rapidez o lentitud en relación
con los otros
planetas. La trascendencia de este
conocimiento radica no sólo en el
hecho de que la
retrogradación es un fenómeno
relacionado con las órbitas
alrededor del Sol, sino también
en el hecho de que se debió requerir
de cientos de miles de años de
observación para
dominarla y trazarla. ¿Dónde se
desarrollaron estas complicadas
teorías, y quién hizo esas
observaciones sin las cuales jamás
se habrían podido desarrollar?
Alguien, mucho antes,
poseía un conocimiento astronómico y
matemático muy superior al de las
posteriores
culturas de Babilonia, Asiría,
Egipto, Grecia y Roma. Los sumerios
consagraron una parte
sustancial de sus esfuerzos
astronómicos a mantener un
calendario preciso. Al igual que el
calendario judío actual, el suyo era
un calendario solar y lunar en el
que se vinculaba, o
mejor dicho se intercalaba el año
solar de poco más de 365 días con un
mes lunar de poco
menos de 30 días. Aunque el
calendario era importante para los
negocios y otras
necesidades mundanas, se requería
que fuera preciso, principalmente,
para determinar el
día y el momento exactos del año
nuevo y de otras celebraciones y
cultos a los Dioses,
para medir y vincular los
intrincados movimientos del Sol, la
Tierra, la Luna y demás
planetas, los sacerdotes astrónomos
mesopotámicos se basaban en una
compleja
astronomía esférica. La Tierra ya se
entendía como una esfera con un
ecuador y unos
polos, también los cielos se
dividían con unas imaginarias líneas
ecuatoriales y polares. El
paso de los cuerpos celestes se
relacionaba con la eclíptica, que es
la proyección del plano
de la órbita de la Tierra alrededor
del Sol sobre la esfera celeste. Los
equinoccios, es decir
los puntos y los momentos en los
cuales el Sol, en su movimiento
anual aparente, cruza al
norte y al sur del ecuador celeste y
los solsticios que es el momento en
que el Sol, durante
su movimiento anual aparente a lo
largo de la eclíptica, se encuentra
en su mayor
declinación norte o sur. Todos estos
conceptos astronómicos son
perfectamente correctos
y se utilizan hasta el día de hoy.
El principal calendario y modelo era
el calendario de
Nippur, sede y centro del Dios
Enlil, el calendario que usamos en
la actualidad tiene
como modelo el calendario
nippuriano, aunque es más inexacto,
porque los sumerios
consideraban que el Año Nuevo
comenzaba en el momento exacto en
que el Sol cruzaba
el equinoccio de primavera, para el
calendario de Nippur se seleccionaba
determinado
cuerpo celeste que, al oponerlo con
el ocaso, permitía determinar el
momento exacto de la
llegada del año nuevo. Los sumerios,
sin instrumental óptico, tenían, no
obstante el
sofisticado saber astronómico y
matemático que requieren una
geometría y una
astronomía esféricas, tenían el
término "Dub", o "la gran
circunferencia." Para sus
cálculos astronómicos y matemáticos,
tenían el "Anur", que era un
horizonte celeste
imaginario contra el cual podían
calcular el orto y el ocaso de los
cuerpos celestes.
16
En perpendicular a este horizonte
"Anur", extendieron una línea
vertical imaginaria
llamad "Nubusarda", y con su ayuda
obtenían el zénit, al que llamaban
Anpa. Trazaron
las líneas a las que llamamos
meridianos, las llamaban los yugos
graduados y a las líneas
de latitud les llamaban líneas
medias del cielo. A la línea de
latitud que marca el solsticio
de verano, por ejemplo, la llamaban
Anbil o punto ígneo de los cielos.
Las obras maestras
literarias acadias, hurritas,
hititas y de otras culturas del
antiguo oriente, por ser
traducciones o versiones de
originales sumerios, estaban
repletas de palabras prestadas del
sumerio, muchas de las cuales tenían
relación con fenómenos y cuerpos
celestes. Los
eruditos babilonios y asirios que
hacían listas de estrellas o
calculaban los movimientos
planetarios solían anotar los
originales sumerios en las tablillas
que estaban copiando o
traduciendo. Los 25,000 textos
dedicados a la astronomía que se
dice que había en la
biblioteca de Assurbanipal en Nínive
llevaban con frecuencia el
reconocimiento de sus
orígenes sumerios. Los escribas de
la principal serie astronómica, que
los babilonios
llamaban "el día del se or",
declaraban haberla copiado de una
tablilla sumeria escrita en
la época de Sargón de Acad, en el
tercer milenio A.C. Una tablilla
fechada en la tercera
dinastía de Ur, también en el tercer
milenio A.C, describe y hace una
relación tan clara de
los cuerpos celestes, que los
expertos modernos tienen pocas
dificultades en reconocer el
texto como una clasificación de
constelaciones, entre las que están
la Osa mayor, el
Dragón, Lira, Cisne y Cefeo, y el
Triángulo, en los cielos
septentrionales, Orion, Perro
mayor, Hidra, el Cuervo y el
Centauro en los cielos meridionales
y las familiares
constelaciones zodiacales en la
banda celeste central. En la antigua
Mesopotamia, los
secretos del conocimiento celeste se
guardaban, se estudiaban y
transmitían a través de
una casta de sacerdotes astrónomos.
Los sumerios fueron también los
primeros en dividir
los cielos en tres bandas o caminos,
el camino septentrional, al que se
le puso el nombre
de Enlil, el meridional, al que se
le puso el nombre de Ea y la banda
central, que fue el
camino de Anu, además de asignarles
diversas constelaciones. La banda
central de hoy en
día, la banda de las doce
constelaciones del zodiaco, se
corresponde exactamente con el
camino de Anu, en el cual los
súmenos agruparon las estrellas en
doce casas. En la
antigüedad, al igual que hoy, el
fenómeno estaba relacionado con el
concepto del zodiaco.
El gran círculo de la tierra
alrededor del sol se dividió en doce
partes iguales, de treinta
grados cada una. Las estrellas que
se veían en cada uno de estos
segmentos o casas se
agruparon en una constelación, cada
una de las cuales recibió un nombre
en función de la
forma que las estrellas del grupo
parecían crear. Debido a que las
constelaciones y sus
subdivisiones, e, incluso, las
estrellas individuales dentro de las
constelaciones, llegaron a
la civilización occidental con
nombres y representaciones
completamente prestados de la
mitología griega, el mundo
occidental creyó durante casi dos
milenios que habían sido los
griegos los que habían conseguido
este logro. Pero, en la actualidad,
vemos claramente
que los primitivos astrónomos
griegos adaptaron a su lengua y a su
mitología una
astronomía ya construida por los
sumerios. De esta forma obtuvieron
sus conocimientos
Hiparco, Eudoxo y otros. Incluso
Tales, el astrónomo griego de
importancia más antiguo,
del cual se dice que predijo el
eclipse total
17
De sol del 28 de Mayo de 585 A.C.
que detuvo la guerra entre lidios y
medas, admitió que
las fuentes de su conocimiento eran
de origen mesopotámico pre-semita,
es decir,
sumerio. La palabra zodiaco proviene
del griego zodiakos kyklos o círculo
animal, debido
a que el diseño de los grupos de
estrellas se asemejaba por su forma
a un león, unos peces,
etc. Pero esos nombres y formas
imaginarias se originaron realmente,
en Sumer, donde a
las doce constelaciones del zodiaco
se les llamó Ulue o rebaño
brillante. Hasta la
aparición del telescopio, los
astrónomos europeos aceptaban sólo
las 19 constelaciones
reconocidas por Ptolomeo en el
hemisferio norte. Hacia 1925, cuando
se acordó la
clasificación actual, se habían
reconocido 28 constelaciones en lo
que los sumerios
llamaban el Camino de Enlil. No
debería de sorprendernos que a
diferencia de Ptolomeo,
los primitivos sumerios reconocían,
identificaban, nombraban y listaban
todas las
constelaciones del hemisferio norte.
Observando los cielos meridionales
desde Ur o
Babilonia, los astrónomos
mesopotámicos sólo podían ver poco
más de la mitad de los
cielos del hemisferio sur, el resto
se encontraba por debajo del
horizonte. Sin embargo,
aunque correctamente identificadas,
algunas de las constelaciones del
camino de Ea
estaban por debajo del horizonte, si
como suponían los mesopotámicos que
la tierra era
una masa de tierra firme sobre la
caótica oscuridad de un mundo
inferior, es decir un
disco plano sobre el cual se
arqueaban los cielos en semicírculo,
entonces no debería de
haber absolutamente ningún cielo en
el sur, por tanto la idea de que los
mesopotámicos
creían en una tierra plana, no es
posible ya que sus conocimientos
astronómicos eran tan
buenos o quizá mejores que los
nuestros, no porque tuvieran mejores
instrumentos de los
que tenemos nosotros, sino porque
sus fuentes de información provenían
de sus Dioses.
Existe un fenómeno astronómico
llamado precesión, que viene
provocado por el bamboleo
del eje norte sur de la Tierra, y
que lleva a que el polo norte o el
que apunta a la estrella
polar y el polo sur tracen un gran
círculo en los cielos. El aparente
retardo de la Tierra
contra las constelaciones de
estrellas suma alrededor de 55
segundos de arco por año, o un
grado cada 72 años, el tiempo que le
lleva al Polo Norte terrestre volver
a apuntar a la
estrella polar, emplea, por tanto
25,920 años, y esto es lo que los
astrónomos llaman el
gran año o el año platónico, pues
según parece, Platón también sabía
de este fenómeno. El
orto y el ocaso de diversas
estrellas se tenían por importante
en la antigüedad, y el cálculo
preciso del equinoccio de primavera,
que daba entrada al año nuevo, se
relacionaba con la
casa zodiacal en la cual tenía
lugar. Debido a la precesión, el
equinoccio de primavera y
los demás fenómenos celestes, al
retardarse de año en año, terminaban
por retrasarse todo
un signo zodiacal cada 2.160 años.
Nuestros astrónomos continúan
empleando el "punto
cero o primer punto de Aries", que
marcó el equinoccio de primavera
alrededor del año
900 A.C, pero este punto se
encuentra ahora bien entrado en la
casa de Piscis. En los
alrededores del 2100 D.C, el
equinoccio de primavera comenzará a
ocupar la casa
precedente, la de Acuario, esto es
lo que están queriendo decir los que
afirman que
estamos a punto de entrar en la Era
de Acuario. Debido a que el cambio
de una casa
zodiacal a otra lleva más de dos
milenios, ¿cómo y dónde pudo
enterarse Hiparco del tema
de la precesión en el siglo II A.C?
Ahora sabemos que su fuente fue
sumeria, pues el
calendario nippuriano, establecido
alrededor del 4400 A.C, en
18
La Era de Tauro, refleja el
conocimiento de la precesión y el
cambio de casas zodiacales,
que tuvo lugar 2,160 años antes de
éste. Los sumerios dejaron
abundantes evidencias
gráficas a tal efecto, pues cuando
el equinoccio de primavera estaba en
el signo de Tauro,
el solsticio de verano tenía lugar
en Leo, el combate entre un toro y
un león que aparece en
las representaciones sumerias de las
épocas más primitivas, sugiere que
estos motivos
reflejaban las posiciones claves de
las constelaciones de Tauro (Toro) y
Leo (León) para un
observador en los 30 grados norte,
es decir la posición de Ur alrededor
del 4000 A.C. La
mayoría de los expertos consideran
que la insistencia de los sumerios
en Tauro como su
primera constelación no sólo es una
evidencia de la antigüedad del
zodiaco fechado en los
alrededores del 4000 A.C. Sino
también una prueba del momento en
que la civilización
sumeria tuvo sus repentinos
comienzos. Una tablilla sumeria que
hay en el Museo de
Berlín (VAT.7847) comienza la lista
de constelaciones zodiacales con la
de Leo, con lo
que nos remonta a los alrededores
del 11.000 A.C, cuando el hombre
recién comenzaba a
labrar la tierra, lo cual es una
sofisticación astronómica fantástica
imposible para esa
época. Del mismo modo que es
evidente que los astrónomos sumerios
poseían un
conocimiento que, muy difícilmente
podían haber adquirido por sí
mismos, también las
evidencias demuestran que la mayor
parte de su conocimiento no eran de
uso práctico para
ellos, esto no sólo tiene que ver
con los sofisticadísimos métodos
astronómicos que se
utilizaban pues ¿quién demonios en
la antigua Sumer necesitaba
realmente establecer un
ecuador celeste?, ¿ para que eran
necesarios textos elaborados que
tratan de la medida de
distancias entre las estrellas, si
nadie podía viajar por el espacio?.
Uno de estos textos,
conocido como AO.6478, hace una
lista de 26 estrellas visibles
importantes a lo largo de
una línea que, en la actualidad,
llamamos el Trópico de Cáncer, y da
las distancias entre
ellas, medidas de tres formas
diferentes. El texto nos da primero
las distancias entre estas
estrellas en una unidad llamada
"mana shukultu", que se cree que
éste era un ingenioso
dispositivo que establecía una
relación entre el peso del agua que
escapaba por paso de
tiempo, lo cual es un diferencial de
tiempo, que demuestra el
conocimiento matemático de
cálculo infinitesimal, (es decir de
de las derivadas e integrales), esto
hacía posible la
determinación de distancias entre
dos estrellas en términos de tiempo.
Hoy en día estamos acostumbrados a
la facilidad de los números indios
mal
llamados números árabes. Sin
embargo, este tipo de números, tan
útiles y versátiles,
nos acompañan desde hace
relativamente escaso tiempo. No
obstante, los números
existen desde hace casi 10 mil años
utilizados por vez primera en
sumeria. He aquí
una colección de distintos tipos de
números y su utilización. Primero
debemos
considerar algo extremadamente
importante ¿por qué utilizamos un
sistema decimal
para contar? Ciertamente los números
en base 10 no tienen la
funcionalidad del
sistema binario que utilizan los
chips, o la versatilidad del sistema
hexadecimal. Sin
embargo, y a pesar todos los avances
tecnológicos, este sistema continúa
aferrado y
no presenta signos de querer irse.
La cuestión es simple, en el pasado
remoto,
cuando los números no eran entes
abstractos, sino que representaban
objetos, como
por ejemplo personas o animales, las
manos eran los ábacos y calculadoras
de la
humanidad. Por lo que, al poseer
diez dedos, el sistema decimal se
impuso como
sistema de facto y es así que se
remonta miles de años en el pasado.
Curiosamente
19
Este sistema lo heredamos de los
griegos, quienes a su vez lo
heredaron de los
egipcios. Anteriormente a estos, los
sumerios, cuya matemática era mucho
más
avanzada y ajena a las
supersticiones de la egipcia,
desarrollaron un curioso sistema
sexagesimal el cual sería el primer
sistema numeral cohesivo de la
humanidad.
Como mencionamos anteriormente en el
pasado los números no eran un
concepto
abstracto sino que representaban
cosas. En sumeria, en un principio,
existían
infinidades de notaciones para un
mismo número dependiendo de la cosa
que se
esté contando. Por ejemplo una
moneda de oro era representada por
un símbolo en
particular, mientras que una pieza
de ganado era representada con otro
símbolo
especifico. Tampoco existían los
números sucesores al uno, por
ejemplo, el "dos"
era representado utilizando dos
símbolos "uno" a la par. Con el
pasar de los años, el
comercio y el crecimiento de la
población, hizo que evolucionara la
manera de
contar y los números gradualmente
comenzaron a representar cantidades
y no
objetos individuales. De todas
maneras fue gracias al desarrollo de
un sistema
sexagesimal de numeración, el que se
lograra contar cantidades en miles,
algo
imposible de hacer contando de a uno
en uno. Curiosamente los sumerios no
tenían
un sistema numeral unificado, sino
que utilizaban distintos tipos para
distintas
tareas. Por ejemplo, para medir las
raciones, un sistema bisexagecimal
que permitía
conteos discretos de 7200 unidades
era utilizado. Esto trajo, y todavía
trae, serios
problemas de entendimiento a los
antropólogos que tratan de estudiar
sus escritos.
Mediante la combinación de números
sexagesimales y la aritmética,
permitía
representar cantidades
increíblemente grandes para la época.
Seguro muchos
pensarán que el sistema sexagesimal
sumerio ha muerto junto a su
civilización, sin
embargo, aun quedan remanentes
ampliamente utilizados en el mundo
moderno,
por ejemplo la manera en la que
medimos los grados y por ende el
tiempo fueron
heredadas de éstos. Si se fijan en
un reloj las horas se incrementan en
un punto cada
60 minutos; y los minutos se
incrementan en un punto cada 60
segundos. Tal cual
como se incrementaban las cantidades
sexagesimales sumerias. Sus números
eran
conos y círculos ya que el cono y el
círculo son las formas más fáciles
de
representar por presión en una
tableta de arcilla como las que los
sumerios
utilizaban para llevar sus
registros."
Disponer de métodos de medida de
distancias entre estrellas indica la
gran importancia
que se le daba al tema. Sin embargo,
¿quién entre los hombres y las
mujeres de Sumer
necesitaba realmente todo este
conocimiento? Y ¿quién de ellos pudo
diseñar estos
métodos y utilizarlos de forma tan
precisa, cuando no se había
descubierto ni siquiera el
álgebra y el telescopio? La única
respuesta posible es que los Dioses
disponían de ese
conocimiento y precisaban de tan
exactas medidas, para alguna
función.
6.- Crawford, Harriet, Sumer and the
Sumerians. Cambridge University
Press, Cambridge,
1991. Pág. 43.
20
Los sumerios cuentan que sus Dioses
eran capaces de subir al cielo y
habían llegado de las
estrellas a la Tierra, los Dioses
eran los únicos que podían poseer y
de hecho, poseían, en
los albores de la civilización
humana, los sofisticados métodos,
las matemáticas y los
conceptos de una astronomía
avanzada, así como la necesidad de
enseñar a los escribas
humanos a copiar y registrar
meticulosamente tablas y más tablas
de distancias en los
cielos, órdenes de estrellas y
grupos de estrellas, ortos y ocasos
helíacos, un complejo
calendario solar lunar terrestre y
el resto de conocimientos notables
tanto del cielo como
de la tierra. Ante este panorama,
los astrónomos mesopotámicos,
dirigidos por los Dioses,
sabían de la existencia de planetas
más allá Saturno, conocían la
existencia de Urano,
Neptuno y Plutón, La información
astronómica de los tiempos antiguos
se conservaba en
centenares de textos detallados, de
listas de cuerpos celestes,
pulcramente dispuestas
según el orden celeste, o según los
Dioses. Es incorrecta la suposición
de que los
sumerios y sus sucesores no sabían
que el sistema solar era
heliocéntrico, que la Tierra no
era más que otro planeta y que no
había más planetas más allá de
Saturno. Los sumerios se
referían a todos los cuerpos
celestes planetas, estrellas y
constelaciones como Mul o lo
que brilla en las alturas. El
término acadio Kakkab fue aplicado
también por babilonios y
asirios para designar a cualquier
cuerpo celeste, en su mayor parte
los planetas de los que
se hablaba en el entramado de los
textos astronómicos sumerios
llamaban Mulmul. El
término Mulmul se refería al sistema
solar, utilizando la repetición
Mulmul, para indicar
al grupo como una totalidad, como el
cuerpo celeste que comprende todos
los cuerpos
celestes, junto con el camino de Anu
y sus doce constelaciones
zodiacales, algunos textos
se referían también al camino del
Sol, que estaba compuesto también
por doce cuerpos
celestes, el Sol, la Luna, y diez
más.
"La línea 20 de la llamada tablilla
Te dice; Naphar shere mesh ha la sha
kakkab lu
sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu,
que significa, todo en todo, 12
miembros adonde
la Luna y el Sol pertenecen, donde
orbitan los planetas."
Esto nos da a comprender la
importancia del número doce en el
mundo antiguo. El gran
círculo de Dioses sumerios y por
tanto, de los Dioses olímpicos,
estaba compuesto
exactamente por doce miembros, los
Dioses más jóvenes sólo podían
entrar en este círculo
si se retiraban los dioses más
viejos. Del mismo modo, cualquier
puesto libre se tenía que
ocupar para mantener el número
divino de doce. El principal círculo
celeste, el camino del
Sol con sus doce miembros,
establecía el modelo según el cual
cualquier otra franja
celeste se dividía en doce segmentos
o se le asignaban doce cuerpos
celestes de
importancia. Por consiguiente, el
año tenía doce meses y el día tenía
doce horas dobles. A
cada división de Sumer se le
asignaban doce cuerpos celestes como
medida de buena
suerte. El gran templo, el Esagila,
tenía doce puertas. Marduk se
revestía de los poderes de
todos los Dioses celestes al
recitarse doce veces la declaraci n
"Mi Se or, es Él mi
Se or". Después, se invocaba la
misericordia del Dios y su esposa,
doce veces por cada
uno.
7.- Zecharia, Sitchin, Al principio
de los tiempos, obelisco,
1990.Pág.38.
21
El total de 24 se emparejaba
entonces con las doce constelaciones
del zodiaco y los doce
miembros del sistema solar. Aunque
nuestra base de cálculo natural es
el número diez, el
número doce se impregnó en todos los
temas celestes y divinos mucho antes
de que los
sumerios desaparecieran. Hubo doce
Titanes griegos, doce Tribus de
Israel, doce partes en
el mágico pectoral del Sumo
Sacerdote de Israel. El poder de
este doce celeste se
transmitió a los doce Apóstoles de
Jesús. Surgió, este poderoso y
decisivo número doce,
de mirar al cielo, pues al enseñarle
a la humanidad la verdadera
naturaleza de la tierra y los
cielos, los Dioses no sólo
informaron a los antiguos sacerdotes
astrónomos de la existencia
de los planetas más allá de Saturno,
sino también de la existencia del
planeta más
importante, aquel del cual vinieron.
Un sello acadio del tercer milenio
A.C, ahora en el museo de Berlín
Este
(catalogado VA/ 243), se aparta de
la forma habitual de representar los
cuerpos
celestes. No los muestra
individualmente, sino como un grupo
de once globos que
circundan a una estrella grande y
con rayos. Evidentemente, es una
representación
del sistema solar, tal como lo
conocían los súmenos, un sistema
consistente en doce
cuerpos celestes. Normalmente,
nosotros representamos el sistema
solar de forma
esquemática, como una línea de
planetas que se aleja del Sol a
distancias crecientes.
Pero si representáramos los
planetas, no en una línea, sino uno
después de otro en
un círculo, el resultado se
parecería al del sello. La antigua
representación nos
muestra un planeta desconocido para
nosotros, considerablemente más
grande que
la Tierra, aunque más pequeño que
Júpiter y Saturno. Tratando a la
Luna como a un
cuerpo celeste más, esta
representación sumeria da cuenta
plena de todos los
planetas que conocemos, los sitúa en
el orden correcto (con la excepción
de Plutón),
y los muestra por tamaño. Sin
embargo, esta representación de 4500
años de edad
insiste también en que había o ha
habido otro planeta importante entre
Marte y
Júpiter.
Si esto se hubiera descubierto y
estudiado hace dos siglos, los
astrónomos habrían pensado
que los sumerios estaban totalmente
desinformados, al imaginar, que
había más planetas
después de Saturno. Ahora, no
obstante, sabemos que Urano, Neptuno
y Plutón están ahí.
Los sumerios no imaginaron las otras
discrepancias, estaban correctamente
informados por
los Dioses de que la Luna era un
miembro del sistema solar, Plutón
estaba situado cerca de
Saturno y había un doceavo planeta
entre Marte y Júpiter. La teoría
largo tiempo sustentada
de que la luna no era más que una
pelota de golf helada no se descartó
hasta después de la
conclusión de varias misiones Apolo
a la luna, hasta aquel momento, las
mejores
conjeturas consistían en que la luna
era un trozo de materia que se había
separado de la
tierra cuando ésta era aún de
material fundido y maleable. Si no
hubiera sido por el impacto
de millones de meteoritos, que
dejaron cráteres en la superficie de
la Luna, ésta habría sido
un trozo de materia sin rostro, sin
vida y sin historia que se
solidificó y sigue a la Tierra
desde siempre. Sin embargo, las
observaciones hechas por satélites
no tripulados han
comenzado a poner en duda estas
creencias tanto tiempos manejadas.
8.- Crawford, Harriet, Sumer and the
Sumerians. Cambridge University
Press, Cambridge,
1991. Pág. 57.
22
Al final, se llegó a la conclusión
de que la composición química y
mineral de la Luna era
suficientemente diferente de la de
la Tierra como para poner en duda la
teoría de la
separación. Los experimentos
realizados en la Luna por los
astronautas norteamericanos, y
el estudio y análisis del suelo y de
las muestras de rocas que trajeron,
han determinado,
más allá de toda duda, que la Luna,
aunque en la actualidad estéril, fue
alguna vez un
planeta vivo. Al igual que la
Tierra, tiene diferentes capas, lo
que significa que se solidificó
desde su propio estadio original de
materia fundida. Al igual, que la
Tierra, generaba calor,
pero mientras que el calor de la
Tierra proviene de sus materiales
radiactivos, cocidos en el
interior de la Tierra bajo una
tremenda presión, el calor de la
Luna proviene, según parece,
de capas de materiales radiactivos
que se encuentran muy cerca de la
superficie. Sin
embargo, estos materiales son
demasiado pesados para haber
ascendido hasta ahí. El
campo gravitatorio lunar parece ser
errático, como si inmensos trozos de
materias pesadas,
como el hierro no se hubieran
hundido de modo uniforme hasta su
centro, sino que
estuvieran dispersos. Existen
evidencias que indicarían que las
antiguas rocas de la Luna
estuvieron magnetizadas. También
existen evidencias de que los campos
magnéticos se
cambiaron o invirtieron. Reuniendo
todos estos descubrimientos, los
científicos afirman
ahora que la Luna y la Tierra,
formadas más o menos con los mismos
elementos y más o
menos por el mismo tiempo,
evolucionaron como cuerpos celestes
separados. En opinión
de los científicos de la NASA, la
Luna evolucionó normalmente durante
sus primeros 500
millones de años. Luego, hace 4.000
millones de años, cuando cuerpos
celestes del tamaño
de grandes ciudades y pequeños
países se estrellaron en la Luna y
formaron sus inmensas
cuencas y sus altísimas montañas.
Las ingentes cantidades de
materiales radiactivos
dejados por las colisiones
comenzaron a calentar la roca por
debajo de la superficie,
fundiendo enormes cantidades de ésta
y forzando mares de lava a través de
las grietas de la
superficie. El Apolo 15 encontró un
deslizamiento de rocas en el cráter
Tsiolovsky seis
veces más grande que cualquier
deslizamiento de rocas en la Tierra.
El Apolo 16 descubrió
que la colisión que creó el Mar de
Néctar depositó escombros hasta a
1.600 kilómetros de
distancia. El Apolo 17 alunizó cerca
de un acantilado ocho veces más alto
que cualquiera
de la Tierra, lo que significa que
se formó por un terremoto ocho veces
más violento que
cualquier otro terremoto en la
historia de la Tierra. Así pues, los
sumerios tenían razón al
representar a la Luna como un cuerpo
celeste por derecho propio. Al
planeta Plutón se le ha
denominado el enigma, porque
mientras que las órbitas de los
demás planetas alrededor del
Sol se desvían sólo un poco del
círculo perfecto, la desviación o
excentricidad de Plutón es
tal que tiene la órbita más extensa
y elíptica del sistema solar.
Mientras que los demás
planetas orbitan al Sol más o menos
dentro del mismo plano, la órbita de
Plutón tiene una
inclinación nada menos que de 17
grados. Debido a estos dos rasgos
atípicos de su órbita,
Plutón es el único planeta que corta
la órbita de otro planeta, Neptuno.
En tamaño, Plutón
se encuentra en realidad dentro de
la clase satélite. Su diámetro,
5.800 kilómetros, no es
mucho mayor que el de Tritón, un
satélite de Neptuno, o Titán, uno de
los diez satélites de
Saturno. Debido a sus inhabitúales
características, se ha llegado a
sugerir que este podría
haber comenzado su vida celeste como
un satélite que, de algún modo,
escapó a su dueño y
tomó por sí mismo una órbita
alrededor del Sol y esto, es
realmente lo que sucedió, según
los textos sumerios. Por asombroso
que parezca,
23
Nuestros astrónomos han estado
buscando evidencias que indiquen
que, ciertamente,
existió una vez un planeta entre
Marte y Júpiter. A finales del siglo
XVIII, antes incluso
del descubrimiento de Neptuno,
varios astrónomos demostraron que
los planetas estaban
situados a determinadas distancias
del Sol, según una ley definida.
Este planteamiento,
que llegó a ser conocido como Ley de
Bode, convenció a los astrónomos de
que debió de
haber un planeta dando vueltas en un
lugar donde, hasta entonces, no se
sabía que hubiera
existido un planeta es decir, entre
las órbitas de Marte y Júpiter.
Animados por estos
cálculos matemáticos, los astrónomos
se pusieron a explorar los cielos en
la zona en la que
debería de estar el planeta perdido.
En el siglo XIX, el astrónomo
italiano Giuseppe
Piazzi descubrió, exactamente en la
distancia indicada, un planeta muy
pequeño, al que
llamó Ceres. Hacia 1804, el número
de asteroides pequeños encontrados
allí ascendía a
cuatro, hasta la fecha, se han
contado cerca de 3,000 asteroides en
órbita alrededor del Sol,
en lo que ahora llamamos el cinturón
de asteroides. Aunque los astrónomos
están seguros
de la existencia de tal planeta, no
son capaces de explicar su
desaparición. Las respuestas
a estos misterios se nos han
transmitido desde la antigüedad,
pues cuando se descifraron
los textos encontrados en
Mesopotamia, se tomó conciencia
inesperadamente de que allí,
en Mesopotamia, había textos que no
sólo eran equiparables a algunas
secciones de las
Sagradas Escrituras, sino que
también las precedían, entre los
textos descubiertos por
Henry Layard en las ruinas de la
biblioteca de Assurbanipal en
Nínive, había uno que
hacía un relato de la Creación no
muy diferente del Libro del Génesis.
Conocido ahora
como La Epopeya de la Creación, este
texto mesopotámico es una verdadera
cosmogonía,
pues trata de los eventos previos y
nos lleva hasta el comienzo de los
tiempos, al tomarse
literalmente este relato épico, ni
más ni menos que como la declaración
de hechos
cosmológicos tal como los conocían
los sumerios, o mejor dicho tal como
se los habían
transmitido los Dioses. Nos
encontraremos con que La Epopeya de
la Creación explica a
la perfección los eventos que,
probablemente, tuvieron lugar en
nuestro sistema solar.
"Cuando, en las alturas, el Cielo no
había recibido nombre, y abajo, el
suelo firme
no había sido llamado, nada, salvo
el primordial Apsu, su Engendrador,
Mummu y Tiamat la que les dio a luz
a todos, sus aguas se
entremezclaron.
Ninguna caña se había formado aún,
ni tierra pantanosa había aparecido.
Ninguno
de los dioses había sido traído al
ser aún, nadie llevaba un nombre,
sus destinos
eran inciertos, fue entonces cuando
se formaron los dioses en medio de
ellos. En la
inmensidad del espacio, los dioses
los planetas estaban aún por
aparecer, por ser
nombrados, por tener sus destinos
sus órbitas fijados. Sólo existían
tres cuerpos, el
primordial Apsu el que existe desde
el principio, Mummu el que nació y
Tiamat la
doncella de la vida. Las aguas de
Apsu y Tiamat se mezclaron, no las
aguas en las
que crecen las cañas, sino las aguas
primordiales, Apsu, por tanto, es el
Sol, el que
existe desde el principio. El más
cercano a él es Mummu, que era el
ayudante de
confianza y emisario de Apsu (una
buena descripción de Mercurio, el
pequeño
planeta que gira con rapidez
alrededor de su gigante señor. De
hecho, ésta era la
idea que los antiguos griegos y
romanos tenían del dios planeta
Mercurio el rápido
mensajero de los dioses), Bastante
más lejos estaba Tiamat. Ella era el
monstruo
24
Que Marduk despedazaría más tarde,
Pero en los tiempos primordiales fue
la
verdadera virgen madre de la primera
trinidad divina. El espacio entre
ella y Apsu
no estaba vacío, estaba henchido con
los elementos primordiales de Apsu y
Tiamat.
Estas aguas se entremezclaron, y se
formaron dos dioses celestes en el
espacio
entre Apsu y Tiamat. Sus aguas se
entremezclaron. Los dioses se
formaron en
medio de ellos, el dios Lahmu y el
dios Lahamu nacieron,
por su nombre se les llamó. Lahmu y
Lahamu (Marte y Venus) nacieron pero,
incluso antes de que hubieran
crecido en edad y en estatura hasta
el tamaño
señalado,
el
dios
Anshar
y
el
dios
Kishar
fueron
formados,
sobrepasándoles en tamaño. Cuando se
alargaron los días y se
multiplicaron los
años, el dios Anu se convirtió el
hijo de sus antepasados en un rival.
Entonces, el primogénito de Anshar,
Anu, como su igual y a su imagen
engendró a
Nudimmud. Después, pasó algún tiempo
se multiplicaron los años, y nació
un
tercer par de planetas. Primero
llegó Anu, más pequeño que Anshar y
Kishar, pero
mayor que los primeros planetas de
sus antepasados un rival en tamaño.
Después,
Anu engendró, a su vez, a un planeta
gemelo, su igual y a su imagen. Los
hermanos
divinos se agruparon, perturbaban a
Tiamat con sus avances y retiradas.
Alteraban el vientre de Tiamat, con
sus cabriolas en las moradas del
cielo. Apsu no
podía rebajar el clamor de ellos,
Tiamat había enmudecido con sus
maneras. Sus
actos eran detestables. Molestas
eran sus maneras. Los nuevos
planetas avanzaban
y se retiraban, se acercaban
demasiado entre ellos interferían
con la órbita de
Tiamat, se acercaban demasiado a su
vientre, sus maneras eran molestas.
Aunque
era Tiamat la que estaba en mayor
peligro, Apsu también encontró
detestables las
maneras de los planetas, y anunció
su intención de destruir, destrozar
sus maneras.
Se reunió con Mummu y consultó con
él en secreto. Pero los dioses
oyeron por
casualidad todo lo que habían
tramado entre ellos, y el complot
para destruirles les
hizo enmudecer. El único que no
perdió su ingenio fue Ea. Pensó en
una
estratagema para verter el sueño en
Apsu. A los otros dioses celestes
les gustó el
plan, y Ea dibujo un mapa preciso
del universo, lanzando un hechizo
divino sobre
las aguas primordiales del sistema
solar. Verter el sueño un efecto
calmante en
Apsu (el Sol). Incluso, Mummu, el
Consejero, fue incapaz de moverse.
Ea se
movió con rapidez para quitarle a
Apsu su papel creador. Apagando,
según parece,
las ingentes emisiones de materia
primordial del Sol, Ea/Neptuno le
arrancó la tiara
a Apsu y le quitó el manto de su
halo. Apsu fue vencido. Mummu ya no
pudo
deambular. Fue atado y abandonado,
un planeta sin vida al lado de su
señor. A
partir de entonces, este epíteto se
le aplicó a la Morada de Ea.
Cualquier planeta
adicional podría venir solamente a
través del nuevo Apsu desde lo
Profundo desde
los lejanos reinos del espacio que
vislumbraba el más lejano de los
planetas. En la
Cámara de los Hados, el lugar de los
Destinos, un dios fue engendrado, el
más
capaz y sabio de los dioses, en el
corazón de lo Profundo fue Marduk
creado.
Un nuevo Dios celeste, un nuevo
planeta se une ahora al reparto. Se
formó en lo
Profundo, lejos, en el espacio, en
una zona donde se le había conferido
movimiento
orbital, un destino de planeta. Fue
atraído hasta el sistema solar por
el planeta más
lejano. El que lo engendró fue Ea
(Neptuno). El nuevo planeta era
digno de
contemplar. Su silueta era
encantadora, brillante el gesto de
sus ojos
nobles eran sus andares, dominantes
como los de antaño. Grandemente se
le exaltó
por encima de los dioses,
rebasándolo todo. Era el más noble
de los dioses, el más
alto, sus miembros eran enormes, era
excesivamente alto. Surgiendo desde
el
25
Espacio exterior, Marduk era aún un
planeta recién nacido, que escupía
fuego y
emitía radiaciones. Cuando movía los
labios, estallaba el fuego. A medida
que
Marduk se acercaba a los demás
planetas, éstos lanzaban sobre él
sus
impresionantes relámpagos, y él
brillaba | | | | | | |