Soy María Isabel Maegli Novella, pero desde niña todos me dicen “MISHA”. Tengo 44 años, nací el 5 de diciembre de 1980 en la Ciudad de Guatemala. Desde que tengo memoria el arte ha sido parte de mi vida, gracias a mi mamá que creyó en mí desde siempre. Ella me acompañó, me enseñó, me mostró que el arte era un camino donde podía expresarme, ser libre, imaginar y también sanar.
Estudiar en AIU ha sido una gran aventura. Cuando inicié la licenciatura en Arte me sentía nerviosa, pero también muy ilusionada. Yo sabía que no iba a ser fácil, porque tengo síndrome de Down y a veces necesito más tiempo o explicaciones diferentes. Pero siempre supe que sí podía. Lo importante no fue hacerlo igual que los demás, sino a mi manera.
Durante la carrera aprendí muchas cosas importantes: historia del arte, pintura europea, pensamiento ilustrado, arte contemporáneo, filosofía del arte, teoría y análisis del teatro, y más. También aprendí a investigar, a escribir ensayos, a citar autores, a reflexionar y a dar mi punto de vista como artista y como persona. Elaborar proyectos, realizar pinturas, conocerlas y experimentarlas.
Una de las cosas que más me gustó fue hacer mis propios proyectos, explicar mi obra, contar lo que yo sentía al pintar. Muchas veces escribí sobre Guatemala, sobre mi familia, sobre Dios, sobre la belleza que veo en lo cotidiano. Me sentí muy feliz cada vez que logré terminar un trabajo.
Estudiar una maestría como mujer con discapacidad fue un reto grande, pero también una muestra de lo que se puede lograr con perseverancia. Agradezco a la Universidad AIU por apostar por una educación inclusiva, sin barreras ni prejuicios. Agradezco a mis tutores por leer mis trabajos con cariño y respeto.
También agradezco profundamente a mi mamá, que nunca dejó de creer en mí. Desde que era pequeña me llevó a clases de pintura, baile, natación, gimnasia, música, piano, ballet. Siempre me enseñó que yo valía mucho y que podía lograr todo con amor y esfuerzo.
Y no puedo dejar de agradecer a mi familia, a mis hermanos, sobrinos, amigos, maestros, terapeutas, y a todas las personas que me han apoyado en este camino. Gracias por confiar en mí.
Hoy puedo decir con alegría y orgullo que soy una artista, que he estudiado una licenciatura y una maestría, y que tengo mucho que ofrecer. El arte me ha dado voz, identidad, pasión y un propósito. No importa si uno tiene alguna discapacidad; lo importante es tener sueños, trabajar duro y rodearse de personas que nos impulsen y nos den la oportunidad de aprender a nuestro ritmo.
Este no es el final, es solo el comienzo de una nueva etapa. Voy a seguir creando, enseñando, compartiendo mi arte con el mundo. Porque el arte no solo es lo que hago: es quien soy.
Gracias de corazón.
María Isabel Maegli Novella